Siempre lo supimos, la Reforma Educativa sería la madre de todas las batallas y vaya que la hemos peleado con honor. Las y los diputados de oposición nos hemos unido como nunca, porque ha primado el interés genuino de proteger la calidad educativa y el interés superior de niñas, niños y adolescentes por encima de intereses clientelares.

Hemos enfrentado muchas dificultades y sí, hemos sufrido derrotas, como fue desaparecer al INEE —organismo que proporcionaba datos confiables sobre todo aspecto del sistema educativo mexicano—. En contraste, también hemos logrado sendas victorias, como transferir obligaciones del INEE a la SEP para rescatar parte de la evaluación; establecer procesos de selección para la asignación de plazas procurando que en las aulas sólo estén las y los mejores maestros; salvaguardar la evaluación docente —aunque sea sólo diagnóstica—, para actualizar al profesorado atinadamente; robustecer la currícula para propiciar una educación para la vida, pertinente y competitiva, y, por supuesto, lograr la obligatoriedad de la educación inicial y la superior para formar mexicanos y mexicanas de bien en cada etapa de su vida. Eso sí, nada de lo anterior será posible si no lo “desmenuzamos” y traducimos en las leyes reglamentarias que aún estamos por aprobar. Ahí está el reto. 

Llevamos meses debatiendo dichas leyes, tomando en cuenta mejores prácticas, la investigación más reciente del INEE (¡vaya ironía!) y las aportaciones de todos los actores que participaron en el parlamento abierto el pasado enero. Sin embargo, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) insiste en que no se le toma en cuenta y decide, una vez más, obstaculizar el trabajo legislativo con bloqueos —no del todo pacíficos— en la Cámara de Diputados. 

Pero ¿cuáles son las  famosas demandas que la CNTE dice ignoramos y que son tan “de vida o muerte”? Pues ahí le va, querido lector. Lo primerísimo es que nos olvidemos de toda evaluación docente porque “ellos saben mejor que nadie cómo se hacen las cosas”. Pero, si lo saben tan bien ¿por qué la fobia a ser evaluados? Además, lo que no se mide nos se puede mejorar. Como con un enfermo, si un médico no le realiza análisis y emite un diagnóstico, jamás le podrá prescribir la receta que cure sus males. De la misma manera, nuestro “enfermo” sistema educativo necesita que lo “ausculten”, pero pareciera que la Coordinadora prefiriera dejarlo morir a perder sus privilegios.

Enseguida, la CNTE demanda que los normalistas obtengan plazas de manera automática, recién egresados, pues, parafraseando al Presidente, ¿para qué hacerlos concursar si son como militares? Ah caray, no sé ni cómo explicarle al Ejecutivo las innumerables diferencias entre la deteriorada formación de maestros en las normales y el riguroso entrenamiento militar, pero basta con recordarle que acceder a cualquiera de estas dos demandas sería anticonstitucional. En la reciente Reforma Educativa, tanto la evaluación diagnóstica como los procesos de selección —recalco, en igualdad de condiciones—, quedaron plasmadas nada menos que en nuestra carta magna. Así que, a menos de que planeen una nueva reforma, “si es pasión, que se les borre”. Además, con eso de que el presupuesto 2020 propone una reducción del 20% del recurso destinado a las normales públicas, dificilmente dichas instituciones podrán ser realmente competitivas. 

La tercer demanda es que el Sindicato tenga voz y voto en cuanto al ingreso, promoción y reconocimiento docente. Es decir, que recupere el control de los maestros y, por ende, vuelva a usarlos como “botín político” en detrimento de la calidad educativa. Finalmente, la cuarta es que se eliminen los Consejos de Participación Social ya nada más porque les estorban.

Aclaro que la CNTE, como grupo radical y minoritario del SNTE, no representa a las y los buenos maestros de México y, en ese sentido, estos últimos no tienen de qué preocuparse. Seguiremos defendiendo sus derechos desde lo laboral. Sin embargo, sabemos que la “carta al niño dios” de la Coordinadora esconde intereses políticos siniestros, por lo que los miembros de la Comisión de Educación comprometidos con la calidad educativa, la rechazaremos a toda costa. Aunque el Presidente declare tramposamente que ya accedi´o a todas sus exigencias, no permitiremos que la CNTE convierta a México en “el país de nunca sabrás”.

Abril Alcalá

Diputada Federal

Columna invitada

Doctora en Políticas Públicas y Diputada Federal por el Distrito 8 de Jalisco.