Mucho le adeuda la Academia al sector de las telecomunicaciones en México. En efecto, son aún pocas las contribuciones académicas serias y robustas en este campo.

Afortunadamente, no sólo los investigadores, sino los mismos nuevos economistas están sumando músculo en este sentido. Y, recientemente, en el ITAM se presentó una investigación metodológicamente robusta sobre el tema de la Inversión Extranjera Directa (IED) plena en telecomunicaciones (Fernández del Campo de la Hidalga, Diana, Inversión Extranjera Directa, Marco Regulatorio y Telecomunicaciones: Una Revisión de la Experiencia Mexicana en el Desarrollo del Sector 1997-2010 , tesis, Economía, ITAM, 2012) que ofrece lecciones de análisis y recomendaciones regulatorias para el desarrollo del sector.

Este documento destaca la importancia de la capitalización del sector de las telecomunicaciones mediante la apertura a la IED en todos los segmentos del sector, ya que actualmente sólo las telecomunicaciones móviles cuentan con plena apertura, mientras que en el resto la participación de capital extranjero se encuentra limitada a 49 por ciento. Las redes de telecomunicaciones se han convertido en un indicador de desarrollo económico, ya que además de los beneficios que aportan a la productividad en sí mismas, contribuyen al aumento en la productividad de otros sectores. De hecho, un estudio realizado por Jorgenson y Vu atribuye a la adopción de las nuevas tecnologías 15% del crecimiento económico mundial en los últimos 10 años.

Asimismo, el documento muestra los beneficios que el aumento en la IED puede aportar a las telecomunicaciones nacionales, entre los que podemos encontrar: La mejora en la calidad de los servicios, la reducción generalizada de precios al usuario final, el aumento en la productividad; tanto del sector como producto de la derrama hacia otros sectores económicos, incrementando así la productividad nacional. Este aumento en la productividad también podrá reflejarse a nivel empresa al aplicar las nuevas tecnologías, generando un aumento en el empleo y mayor competitividad a nivel internacional, lo que eventualmente aumentará la frontera de posibilidades de producción. Y, finalmente, el aumento en las inversiones mejorará la competencia y fomentará el desarrollo de la industria a través de la adopción de nuevas tecnologías.

Por ello, la IED ha llamado la atención de manera significativa entre los reguladores, especialmente, en países en desarrollo; ya que implica una inyección de capital para economías en crecimiento. A nivel mundial, este tema ha puesto especial atención en reformas políticas que permitan la liberalización de la industria como catalizador del despliegue de nueva infraestructura con miras hacia la convergencia tecnológica.

Sin embargo, este tipo de inversiones representan elevados costos para las empresas, además de lentos retornos, lo que dificulta la inyección de capitales al interior de la industria. Por ello, el gobierno debe buscar que estos riesgos se mantengan al mínimo para fomentar la inyección de capital necesaria en la implementación de las nuevas tecnologías. Asimismo, debe procurar la igualdad de oportunidades entre los operadores mediante la competencia, ya que, de lo contrario, la concentración en el mercado impedirá que el consumidor se apropie de estos beneficios.

Y, en este sentido, se afirma que la importancia de las políticas públicas en la IED radica en que permiten el flujo de capital extranjero al interior del país para impulsar la economía nacional, promueven un ambiente de competencia para la inversión y dan seguridad a los inversionistas. Pero, para lograrlo, ha sido necesaria la intervención gubernamental, con un marco regulatorio eficazmente aplicado.

Este trabajo destaca que el flujo de capital extranjero en México ha sido insuficiente para fortalecer la infraestructura dentro del sector y muestra que los límites impuestos por la legislación en el país pueden afectar el despliegue de nueva infraestructura, necesaria para materializar los beneficios que el avance tecnológico ofrece a la economía mexicana. Así, se hace énfasis en la necesidad de capitalización del sector que permita a México evolucionar a la par de los demás países, sin importar de dónde provenga este capital. Puntualiza que sólo la regulación puede desatar este cambio en la estructura actual de las telecomunicaciones, permitiendo la derrama de beneficios a toda la sociedad y contribuyendo a la reducción de la brecha digital que tanto afecta al país .

Este documento académico es evidencia de que hace falta más investigación en nuestro país sobre un sector tan particular como el de las telecomunicaciones, que opera con fuertes economías de escala y de red, necesitando inversiones continuas y de lenta maduración. Queda de manifiesto la necesidad de que la Academia se enfoque más en estos temas con el fin de generar conocimiento que puede ser útil para la industria, los analistas y el gobierno. Esperemos que los legisladores tomen en cuenta éstos y otros hallazgos académicos al momento de discutir las propuestas que regirán al sector de telecomunicaciones mexicanas en la próxima Legislatura.

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