Get Back es un recordatorio de que The Beatles era simplemente una banda de rock. Sus miembros no eran figuras celestiales con poderes mágicos ni nada. Fueron producto de un momento preciso donde los astros se alinearon y todos escuchamos la misma música celestial. Y que a pesar de todo, después de todas las reuniones con los abogados, los managers, entrevistas con la prensa y toda la maquinaria que había detrás de ser un Beatle, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr realmente disfrutaban tocar y hacer música juntos.

En un revelador momento del primer capítulo de Get Back, la nueva trilogía de Peter Jackson estrenada en la plataforma de streaming de Disney+, el director de cámaras Michael Lindsay-Hogg le recuerda a los espectadores que ninguno de los Beatles tiene siquiera 30 años y sin embargo en sus rostros miramos a cuatro músicos que han compartido una vida juntos.

La banda tiene prometido hacer un especial para televisión o un concierto en Trípoli y no logra ponerse de acuerdo. Incluso hay un plan de filmar una presentación del cuarteto en algún lugar y que acabe todo como un sketch cortado de Monty Python.

Desde la muerte de Brian Epstein en 1967, el mánager que ayudó a crear la imagen de la megabanda de pop, los Beatles sentían que se encontraban a la deriva y sin un rumbo claro. Cada día ser un Beatle —lo que sea que eso signifique— era una monserga. Esto se puede apreciar en las imágenes que captura la cámara de Lindsay-Hogg. Los Beatles siempre están actuando para las cámaras, aunque realmente se estén molestando e hiriéndose entre ellos. “Isn’t it a pity how we break each other’s heart and cause each other’s pain” canta Harrison a sus compañeros de grupo.

Get Back no es un documental sobre cómo se hace un álbum, tampoco sobre un concierto de rock. Get Back es la eterna junta de una banda, un ensayo que parece que no termina y donde la presión sólo aumenta sobre sus protagonistas quienes tienen solo unas semanas para “poner un numerito” y hacer un show. Es el momento donde George Harrison decide salirse de la banda. “Los veo en los clubes”, se lee en la carta de despedida. Sus compañeros de grupo se alocan un ratito en el estudio mientras tratan de desactivar la tensión y esperan a que se le pase el capricho al guitarrista. Es una historia que se vive en todas las bandas de rock —hasta en las de garage— donde está a punto de valer todo y no queda más que seguir adelante y resolverlo de alguna forma.

Peter Jackson nos ofrece un documento hecho con amor para todos los fanáticos de la banda, así como nos entregó su visión del mundo de Tolkien. Jackson repasa la historia de The Beatles, de la misma forma como se toma el tiempo para contarnos el momento en el que se forjan los anillos de poder en la Tierra Media.

Get Back es un gran angular que nos permite apreciar más los detalles de aquel fragmento antes conocido como el documental Let it Be. Nos lleva a la intimidad de una banda en medio del proceso de composición, en el intercambio de ideas musicales y en el proceso de crear arte. Las cámaras de Michael Lindsay-Hogg capturan a The Beatles, la banda de rock más importante de su generación, al borde de la separación. No siempre es una imagen bonita y el final todos lo conocemos. Lennon, McCartney, Harrison y Starr tomarían sus propios caminos en 1970 y ese sueño se acabó. Peter Jackson no busca reescribir la historia ni borrar lo que dejó originalmente Michael Lindsay-Hogg en su documental.

Get Back es un recordatorio de que todavía hay mucho que se puede contar sobre The Beatles. Es un recordatorio de que las canciones del cuarteto de Liverpool nos siguen fascinando y generando emoción como la primera vez que las escuchamos. Peter Jackson es un fanático como nosotros gritando desde el primer momento en que se apagan las luces, esperando a que salga la banda a tocar para agitar nuestra joyería y hacer ruido mientras The Beatles toca por una última vez en aquella azotea y esperan saber: “¿Si sí pasamos la audición?”.

antonio.becerril@eleconomista.mx

Antonio Becerril Romo

Coordinador de operaciones de El Economista en línea

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