En un escenario de precios de petróleo a la baja, el swap es la estrategia de cobertura que dará mejor desempeño, se asegura un precio de venta más alto que con la compra del derecho de vender y no generará ningún costo. En contraste, ante un escenario de precios al alza, no se tendrá el beneficio de apreciación del precio y se venderá al precio fijo, lo que generará un costo de oportunidad que puede derivar en un costo político.

En las estrategias de cobertura con compra de opciones, si no se ejercitan las opciones, como en cualquier seguro, se asume el costo de la protección.

Con un collar costo cero se compra el derecho de vender el petróleo (put) a un precio que cubre el escenario de la caída de los precios, pero para neutralizar el costo, se vende el derecho de comprar (call) el petróleo a un precio objetivo más alto, donde la prima sea igual al costo de la compra del put, por lo que el costo de esta estrategia es cero.

Esta estrategia protege hacia el escenario de la caída de precios y asegura la venta del petróleo al nivel del put. Al vender el call a un precio más alto, se puede participar en un escenario de incremento en los precios, pero no ilimitadamente, sólo hasta el nivel del call vendido, donde el vendedor del call tendrá la obligación de pagar el diferencial entre el precio de petróleo spot de mercado y el precio pactado con el comprador. El precio de venta quedará dentro de un rango, con un precio mínimo y un precio máximo.

Es muy importante destacar que una cobertura se establece, precisamente, para asegurar un precio con el cual, ante cualquier escenario, se generará el ingreso suficiente para cumplir con el presupuesto del gobierno federal, que justifica el gasto incurrido en la protección. El objetivo es reducir la volatilidad de los ingresos para asegurar estabilidad en el flujo de efectivo.

Establecer una estrategia de cobertura con un solo instrumento derivado implica la apuesta por un escenario de comportamiento de los precios a futuro. La compra de puts cumple con la protección, asegura un ingreso mínimo indispensable para no tener déficit en su contribución al presupuesto del gasto; sin embargo, el costo puede neutralizar los beneficios de la cobertura.

En el IMEF consideramos que no se debe apostar todo a un solo escenario futuro de precios y, por lo tanto, recomendamos:

• Considerar un análisis exhaustivo macroeconómico y geopolítico de los fundamentos que impactan los precios del petróleo, con el fin de pronosticar cuál será la relación entre oferta y demanda que repercutirá en la tendencia a futuro de los precios.

• Del análisis anterior, determinar el escenario de precios en la curva de futuros con mayor probabilidad de ocurrencia, incremento de precios o precios a la baja.

• Ponderar el volumen de barriles de cada estrategia en el orden de mejor a menor desempeño, incluyendo el volumen de barriles de exportación que no se va a cubrir y se venderá al mercado.

• Analizar posibles escenarios, realizar análisis de sensibilidad y de estrés impactando el nivel de precios de la curva de precios a futuro por una, dos volatilidades y también el escenario estresado con tres volatilidades.

• Colocar la cobertura promediando el comportamiento del mercado. Este ejercicio implica vigilar el mercado al segundo, para aprovechar oportunidades. El inmenso volumen de barriles a cubrir por la SHCP implica que la cobertura se debe colocar con varios intermediarios financieros y con la mayor discreción, para no mover el mercado en contra.

• Extender la cobertura a plazos mayores cuando el precio a futuro se ha colocado en niveles mayores con respecto al promedio histórico.

• Medir el costo/beneficio de los escenarios.

A manera de conclusión, para el IMEF, México debe optimizar sus recursos y cuidar el gasto en todo momento, sobre todo en un entorno donde prevalece la incertidumbre. Establecer una cobertura sin un análisis macroeconómico exhaustivo llevará a una cobertura mediocre y a un gasto innecesario.

*Secretaria del Comité Técnico Nacional de Dirección Estratégica del IMEF.