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Estas fueron las buenas (digo yo)
El recuento del cine más cool del año.
No me gusta darles un orden específico a cada cinta que vi en 2017. Fue un buen año de cine. Estoy pensando en qué nos va a traer el Oscar. Los primeros premios del año son los Golden Globes, pero ya sabemos que esos son de petate. ¿Será el año de Del Toro? ¿Habrá protestas masivas por los abusos sexuales dentro de la industria? Yo espero que se enciendan los fuegos de la controversia en las entregas de premios de 2018.
En fin. Todavía es 2017. En este caso y sin ninguna jerarquía específica, estas son las películas que más me gustaron este año. Ojo: incluyo cintas que vi en festivales y que todavía no se estrenan.
Dunkirk, Christopher Nolan
Nada más visitado que el cine de guerra. Difícil hacerlo fresco, conmovedor. Nolan lo logra de manera espectacular. Las escenas de guerra aérea son puro arte y el guión es de una calidad superior. Hay varias estrellas diseminadas a lo largo de la película. Mi secuencia favorita: han evacuado con fortuna a todos los soldados ingleses del puerto de Dunkirk —200 000 soldados—, ahí vienen los alemanes, y el personaje de Kenneth Branagh dice con toda calma: “Me quedo a esperar a los franceses”. Puf: eso es valentía.
¡Huye!, Jordan Peele
La guerra racial continúa en Estados Unidos y en todo el mundo, varias voces se han levantado para gritarlo. Esta cinta no solo va de racismo: es un giro exitoso sobre los lugares comunes del cine de terror. Peele merece todas las reverencias. Es terrible que lo Golden Globes lo hayan ignorado. Al menos Daniel Kaluuya va por el premio de mejor actor.
Loving Vincent, Dorota Kobiela y Hugh Welchman
Una de las películas más entrañables del año. Un personaje tiene que entregar las últimas cartas de Vincent van Gogh y acaba averiguando la vida entera del atormentado pintor de “La noche estrellada”. Un ejercicio de animación hermoso: todo dibujado al estilo de Van Gogh.
Alien Convenant, Ridley Scott
Hay quien ya no cree en el talento de Ridley Scott. A quien dude, que vea la última entrega de la serie Alien, un lujo de acción y suspenso. Scott hace que Michael Fassbender luzca como nunca en su papel de androide. Me parece tan buena que es mi película favorita de toda la serie de Alien.
Blade Runner 2049, Denis Villenueve
Qué difícil hacerle una secuela a un clásico. La tarea cayó en las mejores manos, las del canadiense Villenueve que no tiene ni un solo strike en su carrera, puro jonrón. Esta cinta no es la excepción. Ryan Gosling como replicante demuestra porque es el actor de su generación. Harrison Ford aparece para demostrar que esa cara inexpresiva que tiene es la mejor para representar a un robot. El gran misterio de la cinta: ¿Puede un replicante amar, tener hijos, formar una familia? Zaz. Estos seres que hemos creado son más humanos que nosotros mismos.
Loveless, Andrey Zvyagintsev
La película más deprimente del año. Una familia se rompe y un niño es la víctima de las malas decisiones de los adultos. Zvyangintsev es un maestro para las historias difíciles y con Loveless logra que nos involucremos con una serie de personajes detestables. El mensaje final de la cinta parece ser que el amor no existe, que vivimos en un mundo sin amor. Vámonos. Un cuento digno del país de Anton Chejov.
La forma del agua, Guillermo del Toro
El año que viene se hablará mucho de esta película. En las nominaciones de los Golden Globes le fue fenomenal. Ya sabemos que los Globos son de chocolate, sin embargo, esta cinta de Del Toro merece la atención. No soy fan del director, pero hasta a mí me convenció esta historia de amor entre una criatura extraña y Sally Hawkins. Michael Shannon ya está encasillado en el malo más malote de Hollywood y la cinta tiene los típicos errores narrativos del cine de Del Toro (por eso no soy su fan) pero a lo mejor esta vez sí le toca su Oscar al gordito tapatío.
Wonderstruck, Todd Haynes
Dos niños en dos épocas diferentes. Los dos buscando respuestas sobre su pasado. Un homenaje al Museo de Historia Natural de Nueva York, Wonderstruck parece una pequeña maqueta china. Es visualmente hermosa y una gran historia. Haynes confirma su sitio como el director más entrañable de Hollywood.
Vuelven, Issa González
Una historia que mezcla el terror con la denuncia. Miles de asesinados y desaparecidos en nuestro país. Nadie sabe qué pasa con los niños que dejan atrás. En esta triste y hermosa historia un grupo de niños aprende a sobrevivir solo mientras un grupo de delincuentes los tiene cercados. Al final alguien sobrevivirá para contar lo sucedido.
Detroit, Katryn Bigelow
Detroit es una obra maestra. No sé cómo le vaya a ir en el Oscar, si al menos la pelarán, pero es lo que menos me importa. Una narración coral sobre los hechos sucedidos en Detroit en los motines de 1967, plena era de los derechos civiles. Un grupo de jóvenes negros acosados por la policía tendrán que pasar por un infierno. Si usted no sale indignado del cine, le recomiendo repensar su posición respecto a la discriminación.
Una bella luz interior, Claire Denis
Juliette Binoche. Fucking Juliette Binoche. Es bellísima y una gran actriz. La bella luz interior del título es la que refleja Binoche en cada una de sus actuaciones. Esta vez Claire Denis nos trae la historia de una mujer divorciada que todavía quiere creer en el amor verdadero. ¿Suena cursi? No lo es, es conmovedor. Todavía está en cartelera, recomiendo verla en estos días de melancolía navideña.
Menciones honoríficas
Baby Driver: el aprendiz del crimen, Edgar Wright
Una cinta llena de triquiñuelas que funcionan. La incluyo porque tiene un gran soundtrack que es un personaje más de la historia de Baby, un conductor experto que es parte de una banda de ladrones de bancos. Quizá la última vez que podamos ver a Kevin Spacey lucirse sin que nos sintamos culpables por adorarlo.
Thor: Ragnarok, Taika Waititi
Sí, ya se agotaron las cintas de superhéroes. Al menos a mí ya me tienen harta. Pero Thor: Ragnarok es una buena comedia. Podría haber sido peor, como La liga de la justicia, un desastre que debería poner como la peor película del año, pero tampoco se trata de ser mala onda.
Coco, Lee Unkrich y Adrián Molina
La cinta que demuestra que los gringos, cuando quieren, pueden ser respetuosos con la cultura de otros países. Coco es un retrato fiel de nuestro día de muertos, nada de “mexican curious” con sombreros de borla y mezcla de todas las culturas hispanohablantes. Si usted no lloró con Coco, vaya al cardiólogo: es posible que no tenga corazón.
