Hace unos días, el presidente Mauricio Macri reconocía: “en la Argentina, o sos parte del problema o sos parte de la solución”. Puede sonar una declaración tajante, pero tiene razón.

Vivimos en un mundo hiperconectado en donde tenemos toda la información en la palma de la mano en tiempo real. Si queremos, podemos tener acceso a cualquier persona, medio o dato para entender lo que sucede en todos los temas en cualquier rincón del planeta. Ninguna otra generación antes lo hubiera imaginado.

Lo que no vemos no es porque no podamos, sino porque no queremos. Tenemos miopía selectiva. México como Argentina o cualquier otro país en la región están sobrediagnosticados. Sabemos muy bien cuáles son nuestros problemas, dónde están muchas de las soluciones y cuáles son los obstáculos que nos han impedido resolverlos y transformar la realidad para bien de la gran mayoría.

Las palabras del presidente Macri pueden sonar simplistas, pero no lo son. En un mundo en el que sobran ejemplos de lo que funciona y lo que no, en el que tenemos evidencia de lo que conduce al desarrollo y la prosperidad y lo que inevitablemente arrastra a un camino de servidumbre, aún nos damos el lujo de no querer ver.

Es verdad que nadie experimenta en cabeza ajena, pero resulta increíble que, teniendo en el hemisferio los dos casos de mayor fracaso y miseria que son Cuba y Venezuela, aún haya tantos políticos que se empeñen en replicar esos modelos fallidos y millones de ciudadanos confundidos y cegados respaldando a quienes invariablemente los conducen a la miseria y la ruina total.

Si ya sabemos lo que funciona y lo que los países exitosos han hecho para reducir la pobreza, reconstruir el tejido social, fortalecer el Estado de Derecho, mejorar la seguridad, acelerar el crecimiento económico y generar prosperidad para una inmensa mayoría, empeñarse en respaldar todo lo contrario, no sólo implica ser parte del problema sino cometer un acto de suicidio colectivo.

Quienes tienen la conciencia para ver la realidad tal cual es y son lo suficientemente creativos para reimaginarla y generar soluciones innovadoras, quienes son capaces de reconocerse como parte de la solución porque están dispuestos a salir de su zona de confort para arriesgarse, emprender, innovar y transformar son esa masa crítica necesaria no sólo para frenar el deterioro y revertirlo, sino también para abrir nuevos caminos.

“No dejemos que las dificultades nos hagan dudar de cómo queremos vivir en nuestro país. Sigamos siendo parte de la solución. El futuro nos necesita juntos”, afirma Macri. Cuánta razón tiene. Ojalá los argentinos reaccionen a tiempo y los mexicanos seamos parte de la solución, cada día más.

Twiter: @armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.