Visualicemos el siguiente escenario. Es el año 2050 y México se ha colocado entre las 10 primeras economías del mundo, tal como lo proyectaron décadas atrás firmas como PricewaterhouseCooper y Goldman Sachs.

El Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) ya se encuentra operando a 100%, con dos edificios terminales y dos satélites. Las seis pistas ya están en operación y tres de ellas funcionan de forma simultánea. Gracias a su infraestructura, el NAIM atiende a alrededor de 125 millones de pasajeros al año, nacionales e internacionales. Y, además, puede manejar prácticamente el triple de transporte de carga en comparación con el antiguo aeropuerto, cuya capacidad no rebasaba las 500,000 toneladas al año. Esto ha ayudado a que México sea una de las principales potencias exportadoras del mundo, con una de las redes de comercio más grande y robusta. En pocas palabras, hemos logrado llevar nuestras mercancías a los cinco continentes y la mayoría de los países busca colocar sus productos en el mercado mexicano.

También en el 2050, nuestro país ha subido varias posiciones en rankings globales. En el de la Organización Mundial del Turismo estamos clasificados entre los cinco países más visitados en el mundo. El turismo, junto con las exportaciones de manufacturas avanzadas, se ha convertido en la principal fuente de divisas del país, dejando muy por debajo a las remesas. Y el ranking de infraestructura de WEF también muestra avances considerables, porque el nuevo aeropuerto se ha convertido en el mejor hub regional, una posición que antes ocupaba el aeropuerto internacional de Panamá. Ahora, el NAIM es el nodo que conecta a América del Sur con Norteamérica, Europa y Asia. Por esta razón, se convirtió en una plataforma logística global, la puerta de México al mundo.

En el 2050, el NAIM ha alcanzado prácticamente su pico operativo. Medio millón de personas tienen un empleo directamente relacionado con su operación, lo que significa que al menos 1.5 millones de empleos indirectos dependen de esta terminal aérea. Los más beneficiados han sido los habitantes de la zona oriente del valle de México, que ahora es una de las más dinámicas. Donde había terrenos baldíos se instalaron empresas de todos los tamaños para proveer al aeropuerto de servicios para su operación. Además, el NAIM ha fomentado la instalación de universidades e institutos tecnológicos en esos municipios, que preparan a los jóvenes locales en profesiones y oficios relacionados con las industrias de la aviación y la aeronáutica. Esto ha permitido que los habitantes de las delegaciones y municipios aledaños encuentren empleos bien pagados.

El nuevo aeropuerto también se tradujo en la construcción de más de 140 kilómetros de nuevas vialidades, así como el fortalecimiento de la red de transporte público. Se trata de la inversión en infraestructura vial y de transporte más importante en la zona oriente del valle de México en décadas. Sus habitantes cuentan así con más y mejores opciones de movilidad.

La construcción del NAIM permitió rescatar y restaurar una zona ambientalmente degradada. Donde antes había terrenos pantanosos y poca vegetación, ahora existe un nuevo pulmón verde para el valle de México y lagunas artificiales para regular el agua. Además, se amplió el sistema de drenaje profundo de la zona, se sanearon los nueve ríos de oriente y se construyeron 22 plantas de tratamiento de aguas residuales.

Otro logró fue que el nuevo aeropuerto se convirtió en un referente de aeropuertos sustentables. La tecnología ambiental utilizada permitió que fuera el primer aeropuerto fuera de Europa con una huella neutral de carbono. Además, genera su propia energía limpia. Los tiraderos no controlados se convirtieron en fuente de producción de biogás y se construyó una granja solar para abastecer el edificio terminal.

Este escenario es ambicioso y posible. Somos un gran país y nos hemos planteado metas grandes y ambiciosas. El Nuevo Aeropuerto Internacional de México es una realidad en construcción para ser la primera terminal aérea del futuro a nivel mundial.

*El autor es director general de Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México.