En las últimas semanas hemos presenciado cómo ambas cámaras del Congreso han tenido contratiempos al desahogar los asuntos que les competen, lo que ha generado ciertos desencuentros con otros poderes políticos y actores sociales. Casos como la reforma constitucional en materia educativa —que ha propiciado el bloqueo en ciertos momentos de la Cámara de Diputados—, así como la falta de consensos que llevó a que en el Senado no se alcanzase la votación necesaria para nombrar a los consejeros de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, propuestos por el presidente López Obrador, son dos ejemplos claros y contundentes de esta tensa situación.

En el caso de la reforma educativa, este miércoles se aprobó en comisiones de la Cámara de Diputados una contrarreforma a los cambios implementados en el sexenio anterior; de manera destacada, en relación con la evaluación educativa y su condicionante a efectos de permanencia en la carrera magisterial. Aunque previsiblemente se intentará aprobar este jueves en el pleno de la Cámara esta reforma, veremos si ello resulta posible, dada la presión que ha ejercido la CNTE, por el tema relativo al control de las plazas.

Por lo que hace al segundo ejemplo de los inicialmente mencionados, relativo al nombramiento de quienes debiesen ocupar los cargos de Consejeros de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, no se alcanzó la votación requerida en el pleno del Senado para nombrar a ninguno de los perfiles propuestos por el presidente de la República, dado que se consideró tras su comparecencia, que no cumplían con los estándares de conocimiento necesarios para ocupar dichos cargos. Baste recordar el triste y célebre episodio del CEL. Sin embargo, el titular del poder ejecutivo envió nuevas ternas, aunque conformadas prácticamente por los mismos individuos, salvo el caso de una de las 12 propuestas es diferente. Todos los demás habrían sido considerados en las primeras ternas.

Como vemos en ambos casos, el Legislativo está siendo sometido a fuertes presiones políticas. En el primer caso por la CNTE, en un tema tan crítico como la reforma educativa, intentando incidir en el proceso de reforma constitucional, conforme a sus intereses por el tema del control de las plazas magisteriales. En el otro, por parte del ejecutivo federal, ante la condición de no alcanzar la votación requerida para nombrar a los funcionarios propuestos y al haber enviado a los mismos. En este segundo caso, si resultara de nuevo que no se obtiene una votación suficiente para lograr los nombramientos, el presidente estaría en aptitud de nombrar directamente a dichos funcionarios.

Habrá que estar muy pendientes de las decisiones que adopten nuestros legisladores en cada uno de estos casos. Veremos si la presión ejercida por la CNTE genera cambios que propicien un mayor control sobre las plazas. Por otro lado, podremos constatar si ante la presentación de prácticamente los mismos perfiles para ocupar los cargos vacantes en la CRE, el Senado se rinde y opta por algunos de los candidatos originalmente propuestos, o si vuelve a pasar lo mismo, en cuyo caso, el ejecutivo tendrá la opción de nombrarlos directamente. El papel del Congreso es fundamental en la construcción de una democracia sólida y acorde a la nueva realidad política. Veremos si la liga resiste o, de tanto estirarla, finalmente revienta.