Conocidos formalmente como vehículos aéreos no-tripulados o VANT, los drones han asumido gran cantidad de formas y funciones. hoy en día, existen drones de ala fija y drones de ala rotatoria; drones que utilizan baterías y gasolina hasta celdas de hidrógeno; desde drones donde la operación es realizada a simple vista, a drones que operan a kilómetros del centro de control. Del mismo modo, los precios por un dron varían: en el mercado se encuentran desde 100 dólares por un cuadricóptero básico con cámara, hasta casi 20 millones de dólares por un MQ-9 Reaper, equipo utilizado por el ejército de Estados Unidos para labores de inteligencia e intervenciones armadas.

Si bien los drones comenzaron en el sector militar y este es el sector que sigue recibiendo la mayor cantidad de inversión y desarrollo en términos absolutos, en la última década, se ha registrado un auge en la comercialización y uso de equipos más simples y pequeños, para fines tanto recreativos como para la prestación de servicios profesionales. Es por eso mismo que ProMéxico decidió realizar un análisis, para entender el potencial del uso de drones para la prestación de servicios, y lo que nuestro país puede hacer para ganarse un lugar en esta creciente industria.

Algunos de los hallazgos clave son:

Los drones pueden ser no sólo productos finales, sino herramientas adaptables para la prestación de servicios, tales como mapeo tridimensional de terrenos, inspección de construcciones e incluso fumigación y fertilización en campos.

Tal tipo de tareas puede llevarse a cabo con drones especializados, o drones comerciales cuyo costo empieza en 1,000 dólares y no son considerados completamente profesionales. A estos últimos se les agregan componentes adicionales dependiendo del tipo de tarea a realizar.

Dichos componentes pueden ser desarrollados por empresas diferentes a los fabricantes originales. Éstos pueden ser físicos como cámaras infrarrojas y otro tipo de sensores, o programas, como aplicaciones que automatizan la ruta de vuelo y toma de imágenes por parte del equipo.

Adicional a los componentes físicos y programáticos de los equipos, se requiere de instituciones de soporte, las cuales deben actuar como facilitadores y minimizar los riesgos relacionados con los mismos. Ejemplos incluyen seguros, escuelas de entrenamiento y regulación, entre otros.

México cuenta con empresas que han demostrado sus capacidades para participar en el mercado de drones a nivel mundial. Nuestro país puede desarrollar estas capacidades más a fondo, lo cual traería consigo oportunidades como el desarrollo de software y hardware orientados a los equipos más utilizados, fabricar equipos especializados y proporcionar servicios que le permitan insertarse en las cadenas de valor globales.

Para más información, consultar el estudio “Ecosistema de drones en México” en el sitio http://mim.promexico.gob.mx.

*El autor está adscrito a la Unidad de Inteligencia de Negocios de ProMéxico