¿La fórmula para comenzar a superar el retroceso educativo? Destinar mayor gasto público a la educación básica, abrir la opción para que egresados de universidades públicas puedan optar por la carrera magisterial, introducir incentivos para premiar el mérito y fomentar la innovación pedagógica.

Apesar de que se critique como parámetro comparativo, la prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes) que realiza la OCDE es útil para efectuar mediciones internacionales de habilidades medias en lectura, matemáticas y ciencias. No sorprendió que en los resultados de la prueba del 2018, recién difundidos, nuestro país saliera mal evaluado, lo que refleja un deterioro que manifiesta un retroceso ya por décadas.

El mismo día que se dieron a conocer estos resultados, los diarios difundieron una de las explicaciones sobre este bache educativo: la inmensa corrupción en el sindicato, pues la nota consignaba que Elba Esther Gordillo ponía en venta dos de sus propiedades en San Diego. Una residencia vendida en 3.7 millones de dólares y otra valuada en 4 millones de dólares. Se mencionó que esos valores están por debajo de lo que fue el precio de adquisición. Pobre Maestra incurrió en una pérdida de capital. La pregunta eterna es: ¿cómo una lideresa sindical pudo amasar una fortuna así?

El sindicato de Elba, al menos desde el liderazgo de Carlos Jonguitud Barrios, se estableció como un mecanismo de control político del corporativismo del PRI. No había en el régimen ni en los líderes sindicales un interés genuino por mejorar la calidad de la educación. El objetivo era servir al mecanismo de control del PRI-gobierno y como fuerza electoral clientelar. No es un monto despreciable para ello 2 millones de maestros afiliados. La corrupción a líderes fue la regla del juego. Más adelante la Maestra vendió caro sus lealtades, sobre todo en la elección de Calderón. La reforma educativa que impulsó Peña Nieto trató de enmendar el rumbo y atacaba aspectos medulares para aumentar la calidad de los maestros y promover una carrera magisterial con base en el mérito. Pero López Obrador la canceló. ¿Qué hay en lugar de ella? Ninguna estrategia educativa, lo que prevalece es el sindicato como aliado del régimen para fines políticos. Una regresión educativa, donde seguirá persistiendo un magisterio con preparación arcaica y con dudosa ética donde el plantón es más importante que el salón de clases, condena a la niñez a seguir mal preparada.

¿La fórmula para comenzar a superar el retroceso educativo? Destinar mayor gasto público a la educación básica, abrir la opción para que egresados de universidades públicas puedan optar por la carrera magisterial, introducir incentivos para premiar el mérito y fomentar la innovación pedagógica. También restarle poder político al sindicato, erradicar la corrupción sindical e introducir valores técnicos para la evaluación de programas y maestros. Pero este gobierno no ha expresado nada concreto y convincente para mostrar que tiene la voluntad de mejorar la calidad educativa de nuestra niñez. Sólo así la educación podrá ser un medio de movilidad social para salir de la pobreza.