El T-MEC activaría algunas inversiones que estaban en pausa y despejaría algunos nubarrones, pero no cambiará radicalmente el escenario para el 2020.

Hay que tener cuidado con aquellos que andan vendiendo el T-MEC como si fuera un remedio mágico para la economía mexicana. El acuerdo alcanzado es bueno porque reduce la incertidumbre, pero no es suficiente para producir las tasas de crecimiento que México necesita.

Lo mejor de lograr el T-MEC en el 2019 es que se reduce significativamente el riesgo de que la relación comercial se convierta en un rehén del proceso electoral estadounidense en el 2020. Digo se reduce el riesgo, porque éste no se elimina. México ha firmado un acuerdo de libre comercio con un socio que tiene vocación proteccionista.

Es Donald Trump, pero también los líderes del Partido Demócrata. En ese contexto, nada garantiza que en el 2020 o más adelante México estará libre de episodios proteccionistas, como los que hemos vivido en el 2019: tomate y acero, pero también la tentación de usar las sanciones comerciales para presionar en temas como migración o seguridad.

¿Cedió México demasiado en lo laboral? Así piensan las voces más críticas del T-MEC. Podemos plantear las cosas de otro modo: hemos llegado al final de un ciclo de 25 años donde las malas condiciones laborales eran una ventaja competitiva frente a nuestros socios de América del Norte. Tenemos la obligación de mejorar radicalmente el ecosistema laboral en cuatro años. Es justicia laboral, democracia sindical, salarios y muchas cosas más. Si lo hacemos bien, Estados Unidos no podrá reclamar nada de esto en el contexto del T-MEC. Más importante aún: si se cumplen los compromisos, en cuatro años México será un mejor país. Más justo, con mejores salarios y un mercado interno más robusto.

¿Cuánto crecimiento producirá el T-MEC en el 2020? El secretario de Hacienda usaba el acuerdo comercial como uno de los principales argumentos para justificar el pronóstico de 1.5-2.5% para el año próximo. La mayor parte de expertos no coincide con el funcionario. La aprobación del T-MEC podrá activar algunas inversiones que estaban en pausa y despejar algunos nubarrones, pero no bastará para cambiar radicalmente el escenario para el 2020. Hay que tomar en cuenta que algunos sectores clave están viviendo momentos complicados: construcción ha decrecido en 43 de los últimos 44 meses; automotriz lleva siete meses consecutivos en caída de la producción y cuatro meses con exportaciones a la baja. La industria del petróleo sigue muy cerca de los mínimos en tres décadas.

Uno de los impactos más significativos del acuerdo se registrará en el tipo de cambio. En los primeros momentos posteriores al anuncio, el peso ganó 4 centavos frente al dólar. No parece mucho, pero hay que tomar en cuenta que estaba en niveles de 19.25 pesos por dólar. En el corto plazo se mantendrá por debajo de los 20 pesos, entre otras cosas, porque habrá entrada de inversiones directas y en cartera. ¿Cuánto tiempo durará este efecto? Lo más probable es que hasta que lleguen las evaluaciones de las calificadoras sobre Pemex, en algún momento del primer cuatrimestre del 2020. Lo dicho: el T-MEC es bueno, pero no servirá para compensar lo que se deje de hacer el sector energético. La 4T ha puesto demasiados huevos en la canasta de Pemex. Eso no se remedia con el T-MEC.

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Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.