AMLO y el imperdonable López-Gatell volvieron a las andadas esta semana, ratificando que la vida de los niños no tiene valor para ellos; lo hicieron al negar que había franca escasez de medicamentos oncológicos, diciendo que no habían desaparecido el programa Seguro Médico Siglo XXI nueva generación cuando ya ni en la estructura presupuestal aparece. Ahora quizá vuelvan a imaginar una confabulación entre los niños y las farmacéuticas para “obligar al Gobierno a comprar” las vacunas para prevenir la Covid-19.

Vamos por partes, en la evaluación económica para comparar el costo beneficio de cualquier inversión, debe al menos haber dos alternativas, y colocar tanto en el numerador como en el denominador la moneda en que se cuantifica el costo y el beneficio. Por ejemplo, pongamos en pesos, en un lado de la ecuación el costo de construir el tren maya y del otro lado el costo de las vacunas para los 40 millones de mexicanos entre 0 y 18 años en el numerador; y en el denominador, los beneficios que traerán ambas inversiones. ¿Cuál proporción cree usted, estimado lector, que dará más dividendos a valor presente si extendiéramos el análisis durante los años próximos ajustando a la esperanza de vida por cada cohorte? Sin duda que la vacunación.

Sin embargo, el gobierno de la cuarta transtornación, cuyo sistema de planeación ha sido un fracaso, quizá considere que la vida de los niños casi no le ha costado nada al Estado: cuidados prenatales baratos, atención primaria a la salud y educación económicas y en muchos casos sin costo para el Estado. Por tanto, el valor de la vida de los menores en términos económicos sería casi cero, lo que explicaría su desprecio e insensibilidad ante la preocupación que tenemos todas y todos de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

El discurso de AMLO en su mañanera reconoce de manera fáctica lo que el imperdonable López-Gatell asume como cierto, o bien se somete al pensamiento enfermo de su mesías: “Tenemos que priorizar y no estar sometidos como sujetos, subordinados a que las farmacéuticas sean las que nos digan: falta una tercera dosis, falta una cuarta dosis, falta que se vacunen los niños; hay que ver lo que dicen los organismos internacionales y ver que opinan los científicos”. Luego, para satisfacer a su jefe ante los regaños recibidos por él en el gabinete, como se ha filtrado, López-Gatell dice verdades de perogrullo: “los menores de edad tienen muy bajo riesgo de enfermar y de morir por Covid-19”, enunciando que hasta el 25 de julio pasado se habían contagiado 57,490 menores de entre 0 y 17 años y habían fallecido 595, enfatizando otra verdad a medias: “no hay evidencias suficientes para vacunar a este segmento de población”.

En el fondo están desesperados pues sigue sin control la pandemia, a pesar de haber hecho “una inversión sin precedentes” en vacunación extraordinaria, la cual por cierto no se ve reflejada en el avance nacional conforme a lo dicho por ellos en su famoso “plan rector” que servirá solo para contrastar que casi nada de lo planeado se ha realizado así; y que no importa lo que pase, AMLO ya dio la orden del regreso a clases y a no disminuir la actividad, pensando quizá que si mueren otros 450,000 mexicanos en los próximos meses, habrá todavía 128 millones de compatriotas.

Hagamos ahora una lista de cotejo simple para contrastar lo dicho por los omninosos personajes multicitados supralineas:

1.- ¿Los niños y adolescentes (0 a 18 años) tienen memoria inmunológica contra el SARS-Cov”? La respuesta es contundente: ¡No! De forma que los 10.05 millones de niñas y niños de 0 a 4 años; 10.76 millones de 5 a 9 años; 10.94 millones de 10 a 14 años y 10.80 millones de 15 a 19 años por el hecho de “no enfermarse de gravedad” como sostiene el imperdonable, sí tienen todo el derecho de ser inmunizados para una enfermedad -que ya sabemos es prevenible por vacunación- como lo establece nuestra Constitución, más aún cuando son una población vulnerable y en más de una tercera parte (el 34%) no tienen servicios de salud conforme el censo del INEGI 2020.

Bastante daño se ha hecho al descuidar el paquete básico de vacunación de manera grosera, hecho que la propia OMS y UNICEF ha denunciado: México entre los peores países de vacunación infantil. Hay evidencia suficiente en la literatura para saber que un niño con todas sus inmunizaciones responde mucho mejor a la infección por el SARS-Cov-2 y disminuye la probabilidad de morir por Covid-19, aunque ellos digan que han muerto “poquitos”; claro, como no son sus hijos.

2.- ¿El número de casos confirmados (57,490) por el “Instituto Yo Tengo Otros Datos” será cercano a la realidad?, la respuesta: No. Si nos dijeran, por ejemplo, cuántas pruebas se hicieron en esa población, sabríamos que nuestro país estaría quizá más abajo del lugar obtenido de pruebas en adultos -el último lugar por millón de habitantes, 2.8 pruebas por cada caso confirmado-. Sé bien que si ya es último, no hay lugar debajo; sin embargo, comparado con países donde sí se hacen pruebas en menores de 18 años, el número de casos positivos es inmensamente superior a lo informado por las autoridades federales. Así que no debe minimizarse el número de niños contagiados. De la mortalidad, los datos del exceso de mortalidad muestran 1,983 fallecimientos en este grupo etáreo.

3.- ¿Las Farmacéuticas sólo quieren vender? Las inversiones hechas por gobiernos, empresas y universidades tuvieron como objeto primordial desarrollar vacunas eficaces (superior al 50% fue la meta) y algunas de ellas, después de cumplir su cometido, han tenido ganancias sin duda, pero ¿quién esta peleado con ello? Si el gobierno mexicano permitiera que la vacunación no fuera su monopolio para manejo electoral -y de ello hay mucha evidencia- ¿cuántos mexicanos estarían dispuestos a pagar los mil pesos que costaría vacunar y prevenir con ello una potencial muerte de sus hijos? Creo sin dudar que habría mucha más demanda, ya oficial con gobiernos estatales y municipales, como empresas y sociedad civil. Que liberen el monopolio de Estado y los niños sufrirán menos.

4.- ¿Cuánto ha invertido el gobierno mexicano en el desarrollo de las vacunas o tratamientos para el Covid? Ha sido patético saber la destrucción del sistema de investigación mexicanos, la famosa “vacuna Patria” y la inversión irrisoria de supuestos cien millones de pesos. Eso sí, los ineficientes y sobresaturados “Laboratorios Birmex” serán maquiladores de la vacuna Sputnik-V, Liomont de Astra-Zéneca y DrugMex de Cansino. Ahora, conocemos proyectos de inversión de universidades mexicanas con empresas farmacéuticas para buscar vacunas, ¿cuánto habrá de impuestos públicos? Hasta ahora cero pesos. De tener éxito, ¿serán señalados como “aspiracionistas” y no la utilizarán para hacer realidad el derecho a la protección de la salud a los niños mexicanos?.

5.- Para generar la “evidencia” requerida para la toma de decisiones del imperdonable y secuaces, ¿Cuántos protocolos de investigación se están desarrollando en México? Ninguno es la respuesta. En la base de datos de la OMS y de registros clínicos del NIH aparecen dieciocho estudios con la conjunción “child

y COVID” y solo en uno de ellos, México participa en un ensayo multicéntrico para evaluar la eficacia, la respuesta inmunitaria y la seguridad de una vacuna Covid-19 en adultos ≥ 18 años con una expansión pediátrica en adolescentes (de 12 a <18 años) con riesgo de contraer SARS-CoV-2, autorizado por la FDA y financiado por NOVAVAX. Los centros participantes son  PanAmerican Clinical Research Mexico en Querétaro; la Unidad de Atencion Médica e Investigacion en Salud en Yucatán; el Instituto Nacional de Salud Pública en Morelos, el CAIMED Investigación en Salud S.A de C.V en CDMX; Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán en CDMX y FAICIC S. DE R.L. DE C.V. en Veracruz. Pero, ojo, sólo participan con adultos, ninguno con niños. No podrá haber evidencia nacional si no estudios orientados a niños y ésa es una tarea por hacer. 

6.- Por último, ¿No hay evidencia en la literatura médica para apoyar la vacunación en menores de 18 años? En la base de datos indizada PubMed con los descriptores “child” y “vaccination” y “covid” hay suficiente evidencia en dos líneas: La primera: los cuidados que hay que tener con las mujeres embarazadas y las reticencias de los padres para inscribir a sus hijos en ensayos clínicos porque les preocupan las vacunas. La tendencia es clara, ya se ha demostrado y estamos vacunando a las mujeres arriba de 12 semanas de embarazo, y hay más ensayos clínicos en niños. La segunda: ya hay reportes de beneficios en menores de 18 años con la vacuna Pfizer-Biontech, estudio que contempla terminar en 2023. Así las cosas y por los tiempos presupuestales 2022, debiéramos iniciar ya la vacunación en menores de edad. La seguridad y eficacia están probadas en un escenario donde la variante delta nos pone en jaque otra vez. Lucha aparte deben tener los científicos para no excluir de manera tajante a niños y embarazadas de los proyectos de investigación. El desarrollo de vacunas contra el SARS-CoV2 nos puso en otro horizonte y hay que aprovechar la experiencia.

Para mí, la vida de las niñas, niños y adolescentes es sumamente valiosa. Seguiré luchando para que sus derechos se hagan realidad y tengan una vida larga y saludable.  

*El autor es médico cirujano, especializado en salud pública, doctorado en ciencias de la salud y en administración pública, y recién fue reelegido como diputado del grupo parlamentario del PAN en la LXIV Legislatura; asimismo es director de la Fundación Miguel Estrada Iturbide.

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