Hace unos días, una lectora me contactó vía correo electrónico. Ella está pensando en contratar un seguro de gastos médicos mayores e incluso contactó de manera directa a cuatro aseguradoras, aunque sólo recibió respuesta de una.

Ella encuentra la prima demasiado onerosa con respecto a su salario y me pregunta si no le convendría mejor una afiliación voluntaria al seguro de salud del Instituto Mexicano del Seguro Social, que conlleva una prima más económica. Ella tiene conflicto porque ha leído que la atención no siempre es de la mejor calidad y me pide mi opinión.

Pues bien, la verdad es que depende mucho de las cosas. Hay personas que están muy contentas con la atención que reciben por el IMSS. Esa institución cuenta con médicos y personal de mucha calidad, pero es cierto, a veces hay que hacer colas o incluso esperar turno para cierto tipo de intervenciones, o bien, para ser referido con un especialista.

Pero también es cierto que otras personas, si pueden, prefieren tener acceso a medicina privada, pero dentro de ésta hay distintas calidades, no sólo de instituciones de salud sino también los médicos a los que uno puede acudir. Entonces hay que saber elegir, porque los costos varían mucho entre médicos e instituciones.

Por eso, uno encuentra en el mercado una amplia variedad de oferta de seguros de gastos médicos, cuyos costos dependen de la red de hospitales a las que uno quiere tener acceso así como de los honorarios que cobran los médicos a los que uno suele acudir (hay compañías que tienen hasta nueve tabuladores médicos distintos). La prima que uno paga depende en gran medida de estas variables (así como el deducible que uno quiere asumir).

Es muy importante elegir bien, porque si el médico al que uno acude no está en la red de la aseguradora, la misma indemnizará según el tabulador elegido. Si el médico cobra más, el asegurado se tendría que hacer cargo de la diferencia. Peor aún, si uno se atiende fuera de la red de prestadores que tienen convenio con la aseguradora, la misma no puede hacer un pago directo.

En otras palabras, uno tendría que pagar de su bolsa y luego reclamar para obtener la indemnización a la que tiene derecho, según la póliza de seguros que uno contrató.

Como podemos ver, no es nada fácil. Por eso mismo, contratar un seguro de gastos médicos no es tan fácil como ir a una página de internet o pedir informes a una aseguradora. Se requiere, en la mayoría de los casos, asesoría personalizada de un buen agente de seguros que se enfoque en conocer nuestras necesidades y luego recomendarnos el producto que más se adecue a ellas. Enfatizo: un buen agente es aquel que entiende que su principal labor es asesorar, no vender. Cuando asesora bien al cliente, la venta viene por consecuencia. Si un agente te habla más de productos que de tus propias necesidades, si no se enfoca en entenderlas bien, no es un buen asesor y debes buscar otro.

También es importante tomar en cuenta conceptos que confunden mucho a la gente. Las compañías de seguros, en general, no cubren preexistencias (enfermedades por las cuales uno ya fue diagnosticado o por las cuales uno ya presentaba síntomas). Si uno las declara, la compañía puede analizar la posibilidad de cubrirlas de manera especial (usualmente con una prima adicional y limitando el alcance de la cobertura).

Esto significa que uno no se puede cambiar de aseguradora si ya tiene —o tuvo— una enfermedad importante. La gente piensa que sí, porque existe otro concepto que se llama “reconocimiento de antigüedad”. Eso no implica que se cubran las enfermedades que uno declaró a la aseguradora anterior. Se refiere simplemente a la eliminación de ciertos periodos de espera que tiene la póliza de seguros (no todos, por eso hay que leer y entender bien).

Otro tema importante que se debe considerar es el deducible. A mayor deducible, la prima puede bajar de forma considerable. Hay que pedir las cotizaciones con diferentes niveles de deducible, para buscar hacer una contratación de manera óptima. Es más importante tener una cobertura más amplia que un deducible menor, porque la idea es que el seguro opere precisamente cuando más lo necesitamos.

Finalmente, hay que tomar en cuenta que la prima de los seguros de gastos médicos mayores se incrementa con la edad, de manera significativa. Es otro factor que debemos tomar en cuenta y por eso mismo es importante no contratar un seguro que represente un gran sacrificio en nuestras finanzas personales y que más adelante no podamos conservar.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com