A unos meses de aprobada la reforma educativa, estalló el escándalo: la SEP eliminó la prueba ENLACE y el INEE no tiene aún evaluación alternativa. Protestas justificadas, pero preguntémonos: ¿el INEE está ya en capacidad de evaluar? Frente a la construcción del nuevo marco legal, procedimental y técnico no es posible una nueva evaluación seria.

¿Valía la pena aplicar ENLACE en el 2014? El criterio de la SEP es atendible. ¿Por qué? 1. Problemas de hechura que minaban su confiabilidad: preguntas sin respuesta correcta y sobre temas ajenos al programa de estudio; 2. pérdida de validez al buscar propósitos distintos al de medir el aprendizaje de los alumnos, como comparación entre escuelas y, lo más grave, usarla como incentivo económico para el maestro. Está comprobado desde la ley de Campbell, con médicos, operarios de aerolíneas y funcionarios fiscales, que darle el peso a un solo indicador para tomar decisiones lo corrompe.

Faltó a la equidad, porque no consideró las características dispares de los alumnos en México. Hubo quienes excusaban el día del examen a niños con problemas de aprendizaje para no bajar la calificación de la escuela en conjunto.

Por ello, ENLACE fue sepultada. Sin tratar de revivir al muerto, como algunos desearían, hay que analizar de qué murió para evitar nuevos problemas. La próxima evaluación debe definir claramente: a) ¿respecto de qué se evalúa? Por mínima lógica: lo que los alumnos han de aprender y maestros, enseñar. Pero esto no está aún expresado en referentes y estándares, que habrá que construir; b) ¿debe ser evaluación censal o muestral? Si se quiere evaluar al sistema educativo basta con una muestra representativa. Si el propósito es evaluar a cada alumno o escuela, además de una prueba universal, la vía de mejorar la evaluación en el aula no debe ignorarse. La mejor comparación es de una escuela o alumno consigo mismo; c) ¿se debe consultar? Una evaluación externa, sin diálogo, nunca se tomará como indicador pedagógico por los actores reales.

El momento favorece el replanteamiento de la evaluación educativa, primero hay que definir para qué se quiere evaluar y después crear los instrumentos pertinentes.

La apuesta debe dirigirse a retroalimentar para mejorar. No caigamos en un nuevo desENLACE. Lo verdaderamente importante no es mejorar puntajes, sino el aprendizaje real.