La razón es todo, menos oculta: el petróleo es la ?materia prima con más influencia en la política internacional y en el desarrollo socioeconómico.

Uno. La expropiación de la petrolera YPF es la tercera apropiación de gran calado que hace Cristina Fernández de Kirchner (CFK) desde que preside Argentina. En el 2008 tomó el control de los fondos de pensiones privados que tenían activos cercanos a los 30,000 millones de dólares. En el 2010 ordenó al Banco Central que entregara 6,500 millones de dólares de las reservas para canalizarlos al pago de la deuda externa.

Dos. YPF es el principal contribuyente fiscal de Argentina. Pagó 6,400 millones de dólares en el 2011. Genera 14,000 puestos directos y 32,000 indirectos. Para Repsol representa una quinta parte de sus activos y algo más de 20% de sus utilidades.

Tres. México corre el riesgo de manifestar un desorden de personalidad múltiple en este conflicto. El tema nos incumbe porque Pemex es uno de los tres mayores accionista de Repsol, con 9.5% de las acciones. También es relevante para nosotros porque un eje rector de la política exterior mexicana ha sido el respeto a las decisiones soberanas de otros países. A últimas fechas ha tomado relevancia el papel de nuestro país como promotor del libre comercio. No se extrañen si estos tres roles nos impiden tener una posición clara hacia el exterior. Un país con tantas calles y plazas dedicadas a Lázaro Cárdenas y al 18 de marzo no la tiene fácil para ser coherente si critica a un gobierno que decide expropiar su petróleo. Al mismo tiempo, alguien que da tanta importancia a la opinión y a los rankings del Foro de Davos no se puede quedar callado. Como accionistas de Repsol, hemos perdido 356 millones de euros desde que Pemex amplió su participación en la petrolera española, en septiembre del 2011. Estas pérdidas tienen que ver con la caída en el precio de las acciones. Las pérdidas en YPF dependerán de lo que los argentinos paguen.

Cuatro. Repsol pide 10,500 millones de dólares por su 57% en YPF. Argentina considera esa cantidad muy elevada, pero no ha hecho una contraoferta. El diferendo terminará en manos del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones del Banco Mundial (Ciadi). Ahí las soluciones suelen demorar más de dos años. Argentina es líder absoluto en pleitos ante el Ciadi. De los 146 casos pendientes de laudo, Argentina tiene 49.

Cinco. El yacimiento de Vaca Muerta es clave para entender este conflicto. Esta formación de hidrocarburos es la mayor de Argentina y fue descubierta en noviembre pasado por YPF. Contiene el equivalente a 927 millones de barriles, con un valor de mercado superior a los 100,000 millones de dólares. La Vaca Muerta tiene el potencial de revivir YPF si ésta tiene una buena gestión. Los primeros nombramientos de CFK no son muy esperanzadores. Ha colocado en la petrolera a gente de su confianza, sin experiencia en el sector petrolero.

Seis. Hay que matizar cuando se habla de que la decisión del gobierno argentino va en contra de la tendencia mundial. El respeto a las inversiones extranjeras está fuera de discusión, también el control estatal del petróleo; 90% de las reservas de petróleo del mundo y 75% de la producción está en manos de empresas públicas. La razón es todo, menos oculta: el petróleo es la materia prima con más influencia en la política internacional y en el desarrollo socioeconómico.

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