La jornada del 16 de junio de 2021, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de la Reserva Federal (Fed) tomó la decisión de mantener la tasa de fondos federales en un rango de 0.0% - 0.25% de manera unánime.

En esa línea, destacó un elemento primordial que ha cobrado relevancia: las potenciales presiones inflacionarias originadas por los fuertes estímulos fiscales y monetarios implementados alrededor del mundo (especialmente en Estados Unidos) para mitigar los efectos de la pandemia.

Existe todo un creciente debate en torno a dicho tema ya que, si bien la inflación en Estados Unidos se ha acelerado importantemente, los miembros de la Fed han reiterado que dicha aceleración se debe a un efecto de base comparativa, por lo que la reciente dinámica resultaría de orden transitorio, además, mostraron la confianza de que las expectativas inflacionarias de mediano y largo plazo continúan ancladas.

A diferencia de lo anterior, algunos miembros dentro del mercado notaron preocupación por las recientes lecturas en la inflación, las cuales se han posicionado por encima de las esperadas, mencionando que el cambio en precios resulta mucho más que un efecto estadístico y, por tanto empezaría a subir la tasa de interés antes de lo previsto. Ello traería volatilidad a los mercados porque supondría que la Fed acepta el creciente riesgo en la inflación.

Antes de aventurarnos a dar una opinión, preferimos analizar aspectos que nos parecen de vital importancia para intentar dar más luz al actual ambiente de inflación en EU:

1. La pandemia provocó un choque tanto de oferta como de demanda, los cuales continúan generando dificultades en las cadenas de producción y distribución de bienes, o cuellos de botella, los cuales presionan al alza los precios. No obstante, una vez que se liberan dichos cuellos, la trayectoria inflacionaria regresaría a una dinámica menos volátil.

2. El fuerte estímulo fiscal implementado en Estados Unidos fue capaz de dar un pronunciado impulso al ingreso personal, el cual ha crecido de manera anual acumulada (enero a marzo de 2021) en 16.6 por ciento. Si comparamos dicha variación con la del consumo personal, el cual, durante el mismo periodo, creció en 3.6% podemos ver que, al menos durante el primer trimestre de 2021, el consumo no está creciendo a la misma velocidad que el ingreso, lo cual restaría aceleraciones al índice de precios.

3. En el mismo sentido, los vastos planes de apoyo implementados en EU podrían generar incentivos a no buscar empleo, debido a que mes con mes se otorgan transferencias monetarias a los ciudadanos sin empleo. Sin embargo, debemos tener presente un elemento clave, dichos estímulos tendrán un fin. Por ese hecho (que no existe un horizonte de tiempo estimado en el que finalicen dichos apoyos) los consumidores podrían estar gastando con cautela, restando impulso a las presiones inflacionarias.

4. Por el contrario, hay que mencionar que la pandemia no solo trajo desequilibrios en todos los mercados, sino que también vino a transformar los hábitos de consumo de varios agentes, los cuales han empezado a mostrar una recomposición de su gasto hacia las mercancías, lo que podría dar impulso al componente subyacente de la inflación (componente considerado como aquel que refleja de mejor manera las presiones inflacionarias y que es más susceptible a decisiones de política monetaria).

5. El mercado de hidrocarburos resintió ambos choques generados por la pandemia, sin embargo, ante el contexto de reactivación económica, los precios de los principales crudos de referencia ya se encuentran en sus niveles previos a la pandemia, lo cual ha influenciado fuertemente el componente no subyacente de la inflación y, por tanto, del índice en general.

Además de ello, debemos recordar que existe un potencial traspaso del componente no subyacente al subyacente, lo que genera aún más presiones en el índice general. Ello deja ver que existen efectos encontrados en la dinámica de la formación de precios y que tanto los que se preocupan por esta dinámica creciente como los que afirman que son de carácter transitorio tienen cierto grado de razón, al final de la jornada dependerá de la magnitud y alcance de tales efectos.

Lo que es un hecho es que las expectativas respecto a la dirección de la política monetaria de EU comienzan a modificarse, no solo fuera de la institución central sino también al interior, tal como lo muestra el dot plot, herramienta de la Fed que se modificó respecto a su anterior publicación para dejar ver que siete miembros del comité estiman, por lo menos, un incremento de 25 puntos base en la tasa de referencia para 2022 cuando, en la lectura de marzo pasado, sólo cuatro de los miembros vislumbraban incrementos en dicho año.