AMLO ya declaró enfáticamente que los programas, como el otorgado por el BID, “son equivalentes a corrupción”. ¿Será?

La furia destructiva —Enrique Krauze dixit— en López Obrador debe ser motivo de gran preocupación para todos nosotros. Un nuevo capítulo de esa furia destructiva se escribió esta semana cuando AMLO manifestó su oposición al crédito que tramitó el Consejo Mexicano de Negocios (CMN) con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con la finalidad de otorgar apoyos a 30,000 empresas pequeñas y medianas.

En lugar de congratularse por el logro, AMLO arremetió por el “modito” en que el CMN y el BID lo habían rebasado en el combate al estancamiento en que ha caído la economía mexicana. Además, sin estar suficientemente informado sobre las características específicas de la operación, acusó sobre el peligro de que los fondos correspondientes se fueran a convertir en deuda pública. La réplica del CMN–BID fue impecable, al aclarar que se trataba de una operación entre particulares que no necesitaba de aprobación por parte de la SHCP. Y respecto a los detalles del paquete y sus garantías, el presidente del CMN, Antonio del Valle, precisó que el presidente tenía un malentendido en este tema y que “seguramente le sería aclarado en las siguientes horas”.

Sin embargo, López Obrador no suele ser una persona que busque aclaraciones de tipo técnico. Así, aunque el CMN volvió a insistir en que el programa crediticio con el BID no consideraba la utilización de recursos públicos ni requería de garantías o avales por parte del gobierno y que por tanto no necesitaba de la aprobación de la Secretaría de Hacienda, el presidente ya se había formado una preconcepción sobre el caso. Así, AMLO ya declaró enfáticamente que aunque los programas de ese corte sean utilizados “para apoyar a la pequeña empresa”, para ayudar a ”que haya crecimiento económico” y para “crear empleos, lo que está demostrado es que esos rescates arriba son equivalentes a corrupción”. Amén.

Fíjese el lector en el tono tajante y definitivo en que AMLO emitió su juicio. No hay siquiera nunca el beneficio de la duda. ¿Qué opinarán los empresarios medianos y pequeños, cuya sobrevivencia podría depender de uno de esos créditos ofrecidos por el BID y que se consiguieron mediando la iniciativa del CMN? AMLO sigue sin entender que la virtud de la austeridad, en un contexto de estancamiento intenso, puede volverse vicio. En la coyuntura hay que gastar, hacer algo contra la recesión.

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Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico