Una de las empresas que siguen inamovibles centradas en la innovación y que no han caído en la tentación del negocio de genéricos, con todo y la pérdida de patentes, es el caso de la alemana Boehringer Ingelheim. En principio, con todo y que es multinacional, no ha dejado de ser una empresa familiar, no cotiza en ninguna Bolsa accionaria del mundo y su modelo de negocio sigue centrado en invertir en investigación de nuevas fórmulas.

El presidente y director general en México de Boehringer Ingelheim, Miguel Salazar Hernández, dice que el hecho de que México sea de los 10 países que más aportan a las ventas de esta empresa alemana le da fortaleza para opinar e incidir en las decisiones y que confía en mantener ese lugar. No la tiene fácil, pero un punto en su favor es que Boehringer Ingelheim cuenta con la única planta de producción en México certificada por la FDA, lo que le da luz verde para exportar a Estados Unidos y Canadá. De hecho, 60% de su producción aquí la envía a esos países, al igual que a Centro y Sudamérica.

De hecho, esta planta que hace dos años Boehringer tenía subutilizada, hoy está produciendo a todo lo que da y ahora vislumbra acrecentarla. Las ventas de Boehringer México en el 2010 sumaron 4,703 millones de pesos; 2.08% superior al año previo y por encima de 2.02% registrado por el mercado. Miguel Salazar, el primer mexicano que funge como cabeza de esta empresa alemana en nuestro país, aspira a hacer crecer dichas ventas en 5% promedio al 2015. Es un crecimiento menor al de otros países emergentes como China, Rusia o Brasil, pero es crecimiento.

Una de sus apuestas para conseguirlo está en el segmento de prescripción, el más importante para la compañía (aunque también tiene portafolios grandes en medicamentos de libre acceso y salud animal). En particular tiene esperanzas en Pradaxar, autorizado para prevención de coágulos postoperatorios. Este fármaco de Boehringer ha hecho mella a Xarelto, de Bayer, que antes era prácticamente la única opción en anticoagulantes y está en espera de que la Cofepris le autorice otro uso: para prevenir infarto cerebral por fibrilación auricular, un riesgo común pero casi desconocido.

Salazar está convencido de que los mexicanos son cada vez más escuchados dentro de esta industria y una muestra en su caso es que, en investigación clínica, Boehringer Ingelheim duplicó el último año el número de protocolos en México; pasó de 15 a 27, dirigiéndolos más a cáncer, diabetes tipo 2, hepatitis C, fibrosis pulmonar y anticoagulantes. Aún así son pocos estudios frente al potencial de México en este renglón; el problema es que la autorización de nuevos protocolos en Cofepris tarda demasiado.

Sube escalón alianza Lilly-Boehringer

Ante la caída mundial de sus ingresos por expiración de patentes, Boehringer decidió no fusionarse con ninguna y seguir creciendo orgánicamente, pero sí hizo algo diferente. En enero se alió a Eli Lilly para investigar específicamente en diabetes. Lilly es otra farmacéutica a la que no le interesan los genéricos. Y ahora ambas compañías están de plácemes porque la FDA les acaba de autorizar el uso de linagliptina (Tradjenta) para reducir los niveles de glucosa en sangre en pacientes con diabetes mellitus tipo 2. Es de esperarse que en México obtengan también la aprobación y amplíen el negocio dado el gran número de diabéticos que tenemos.

Para Lilly no puede haber mejor noticia, dado que le urge compensar ingresos por la pérdida de patente de su antipsicótico estrella Zyprexa, líder contra esquizofrenia y trastorno bipolar.

Reglamento de biotecnológicos

En la última versión de reglamento sobre biocomparables que Cofepris, de Mikel Arriola, envió a Cofemer, viene un párrafo específico sobre Cláusula Bolar donde la restricción para poder investigar sobre una sustancia activa patentada pasa de tres a ocho años previos al vencimiento de la patente. De quedar así, esto seguro no le hará mucha gracia a la AMIIF, de Sergio Duplán, que integra a los innovadores en fármacos; y le llevará a empujar más lo del respeto irrestricto a la protección de datos. Que, por cierto, hay una iniciativa de reforma en este sentido a la Ley General de Salud presentada en febrero en Cámara de Diputados.