Se celebra en estos días en Nueva York la 75 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Debido a la pandemia de Covid, el evento se realiza de manera virtual y los jefes de Estado o de gobierno de muchos de los 193 países miembros dirigen sus mensajes por medio de una gran pantalla instalada en la sala de la Asamblea.

La Carta de las Naciones Unidas, que es el documento que dio origen a la organización, fue firmada en junio de 1945 por sus 51 países fundadores, entre ellos, México. En su preámbulo señala, entre otras cosas, que “Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles (...) a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales; a asegurar que no se usará la fuerza armada sino en servicio del interés común...”.

La existencia de la ONU probablemente ha prevenido durante estos tres cuartos de siglo una nueva guerra mundial, aunque tal vez también haya contribuido a evitarla el hecho de que varios países tengan en su poder armas nucleares que, de ser usadas, aniquilarían a gran parte de la humanidad.

Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Paquistán, Israel y Corea del Norte poseen, en conjunto, entre 13,382 y 14,570 ojivas nucleares y tal vez eso ha persuadido a sus gobernantes que su propia muerte está casi garantizada si deciden utilizarlas.

Sin embargo, si bien hasta ahora no ha estallado la Tercera Guerra Mundial, la ONU no ha sido muy eficaz para prevenir una gran cantidad de sangrientos conflictos, ya sea entre países o entre grupos dentro de un mismo país.

Y no sólo ha sido incapaz de prevenir guerras, sino que ha participado activamente en varias de ellas bajo el pretexto de buscar “el interés común” de sus países miembros.

Algunos ejemplos:

Desde 1948 hasta ahora, la ONU no ha podido resolver el conflicto que generó la creación de Israel en lo que hasta ese año fue el Mandato de Palestina administrado por el Reino Unido.

También desde 1948, ha sido incapaz de resolver el conflicto que por la posesión de la zona de Kashmir tiene enfrentados a India y Paquistán.

Pese a saber que el gobierno genocida del Khmer Rouge de Camboya violaba sistemáticamente los derechos humanos, la ONU lo reconoció y luego, entre 1975 y 1979, 2 millones de personas o 25% de la población del país, fueron asesinadas por dicho gobierno. El genocidio no finalizó gracias a la ONU, sino a la intervención armada de Vietnam.

Las tropas de la ONU en Ruanda fueron incapaces de prevenir que durante tres meses de 1994, miles de personas de la mayoría Hutu asesinaran a 800,000 personas de la minoría Tutsi y violaran a unas 250,000 mujeres de ese grupo étnico.

La ONU tampoco pudo prevenir la invasión a Irak, liderada por Estados Unidos, que acabó con el régimen dictatorial de Saddam Hussein y que llevó a ese país al caos. Según diversos cálculos, este conflicto bélico costó un millón de vidas entre 2003 y 2011.

Podría referirme a las guerras de Corea, Afganistán y otras, en donde la ONU igualmente fracasó en sus intentos para asegurar la paz, pero el espacio se acabó.

La ONU también ha tenido éxitos. Mañana comentaré algunos.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.