El café llegó a México hace más de 200 años, procedente de África, lugar donde originalmente se descubrió hace más de 500 años. De ahí, su consumo se extendió a Europa y durante el periodo colonial se introdujo en América, llegando a México en las últimas décadas del siglo XVIII.

Dadas las condiciones geográficas para su cultivo, éste se extendió a lo largo del territorio nacional, al grado que hoy se produce en 15 entidades.

Hoy México ocupa la octava posición mundial como productor del aromático y los primeros lugares en producción de café orgánico y de comercio justo, pues es aquí donde se impulsaron originalmente dichos sistemas productivos. Hace algunas décadas ostentaba el quinto puesto, pero del llamado café convencional.

Por el otro lado, el tequila apareció en nuestro país durante el siglo XVI por españoles radicados en el ahora municipio de Tequila, en Jalisco, aunque se mantuvo en la clandestinidad hasta el siglo XVII, cuando por necesidades de financiamiento del gobierno se le reconoció como actividad que debía pagar impuestos.

Durante los siglos posteriores, esta actividad fue cobrando relevancia económica y política, así se fue conformando una estructura agroindustrial para su producción en mayor escala. Hoy el tequila se produce en diversos municipios de Jalisco, Nayarit, Guanajuato, Michoacán y Tamaulipas, aunque su centro económico y político se ubica en la primera entidad.

Ambos productos han alcanzado fama mundial, el segundo por ser un ícono de la cultura mexicana, asociado al charro y el mariachi, mientras que al primero se le reconoce por sus atributos en taza, a la vez que se asocia a las sociedades indígenas de nuestro país. Los dos productos han conseguido una denominación de origen (DO), instrumento jurídico para evitar la producción fuera de las áreas definidas para ese propósito.

La diferencia entre ellos es que en el caso del tequila, la DO ha servido para impulsar al sector y generar mayores volúmenes de producción y exportación, aunque no necesariamente esto represente un beneficio equitativo a lo largo de la cadena de comercialización.

En el caso del café, las dos DO aprobadas, Café Veracruz y Café Chiapas, se han quedado estancadas, sin que puedan arrancar y detonar beneficios para la cadena, situación lamentable pues estos estados cafetaleros lo demandan con urgencia.

*Pablo Pérez Akaki es profesor de tiempo completo en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, UNAM. ?

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