En el campo mexicano no se puede ver ni por dónde pueden venir noticias buenas: si en varios meses del año la falta de lluvia es la constante, ahora se han dejado sentir fríos severos que es posible generen más pérdidas de lo que se esperaba.

Parece que nuevamente no será un buen año por los fenómenos meteorológicos.

Conviene recordar que importantes zonas del norte del país, productoras de cereales y carne, han padecido de intensas sequías en los últimos meses, que les ha llevado a pérdidas de gran magnitud para los productores y a la disminución de la oferta disponible de alimentos para amplios sectores de la población.

Basta citar la gran hambruna que las comunidades rarámuris han padecido tras la pérdida de sus cosechas y cuya condición es compartida por otros grupos indígenas del norte del país.

Las afectaciones negativas se presentan además para la población en su conjunto, pues como consumidores vemos desabasto y encarecimiento del producto, por más negativas que se den en torno de la estabilidad de precios y la suficiencia alimentaria.

Ahora, con los fríos que se han dejado sentir en los últimos días, totalmente extraños y fuera ya de temporada, las afectaciones podrían crecer.

Recordemos que la capacidad de resistencia de las plantas que nos alimentan tiene ciertos márgenes de tolerancia y eso se organiza también temporalmente.

Frío excesivo cuando no debería haberse sentido, calor cuando se espera frío y lluvias fuera de temporada pueden afectar la vida de la flora que utilizamos para alimentación. Así es que si no es por unas, puede ser por otras.

Mientras se conocen las consecuencias de los fríos que hemos sentido en los últimos días, aparecen incentivos nuevamente para la especulación. Éstos van desde el abasto de alimentos hasta el de medicinas, pues con esta gélida temperatura si bien la cantidad de alimentos se vuelve inestable, los resfriados y demás enfermedades respiratorias aumentan sensiblemente para afectar más el bolsillo de los hogares.

Son días, semanas y meses donde habrá que cuidar mucho la economía, pues si además consideramos que la economía mundial sufre una desaceleración, que se traduce en palabras llanas en desempleo, las condiciones no parecen ser muy favorables en este inicio del 2012.

*Pablo Pérez Akaki es profesor de tiempo completo en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, UNAM.

ppablo@apolo.acatlan.unam.mx