El Tesoro Público, organismo dependiente del Ministerio de Economía y Empresa de España, anunció a principios de año que hacia el segundo semestre del 2020 podría llevar a cabo su primera emisión del programa de bonos verdes, la cual sería sindicada a través de un papel con vencimiento a 20 años.

Luego, la misma dependencia celebraría nuevas subastas que serán homologables a otras de bonos verdes que hayan sido emitidas por otros países durante los últimos años.

El objetivo es que se alcance un volumen de este tipo de deuda en circulación de 10,000 millones de euros.

Sin embargo, el Tesoro Público aún no tiene cerrados los términos de este programa, y actualmente, se están creando grupos de trabajo entre varios ministerios implicados.

A principios de enero, el Tesoro anunció que preveía inicialmente que la emisión neta de deuda este año sería de 32,500 millones de euros, esto es 7.14% menos respecto a la estimación inicial del 2019, de 35,000 millones de euros, aunque terminó siendo de 19,960 millones de euros.

En cuanto a la emisión bruta, la estimación es de 196,504 millones de euros, por lo que el Tesoro prevé que dicha emisión cierre por segundo año consecutivo por debajo de los 200,000 millones de euros, ya que en el 2019 cerró en 192,814 millones, siendo la primera vez desde el 2011 que se lograba bajar de dicha cifra.

De estreno

El secretario general del Tesoro y Financiación Internacional, Carlos San Basilio, dijo que prevé realizar su primera emisión de bonos verdes, aquellos que irán dedicados a financiar proyectos relacionados con la lucha contra el cambio climático y la sostenibilidad medioambiental, en la segunda mitad del año.

Destacó que esta emisión es una prueba del compromiso del gobierno con la transición ecológica y la lucha contra el cambio climático.

Invierte en compañías globales

Goldman Sachs AM lanza un fondo sostenible

El Goldman Sachs Global Environmental Impact Equity Portfolio, disponible para clientes institucionales y minoristas, apuesta por aquellas compañías cuyos equipos de gestión estén comprometidos con el apoyo a la sostenibilidad medioambiental, especialmente en los sectores de energías limpias, economía circular, eficiencia energética, consumo y producción sostenible, y gestión responsable del agua.

En estos cinco sectores, la gestoría considera que existen oportunidades de inversión, como las energías alternativas, las smart cities (ciudades inteligentes) o los vehículos eléctricos y autónomos.

El fondo está gestionado por el equipo de renta variable global de GSAM, dirigido por Alexis Deladerrière, y emplea herramientas de medición de criterios ESG para la toma de decisiones de inversión.

El equipo está integrado por 80 especialistas en renta variable global más 40 personas especializadas en ESG, inversiones de impacto y otras estrategias.

Estrategia verde

Por su parte, Cementos Mexicanos (Cemex) anunció este miércoles su nueva estrategia de Acción Climática que describe la visión de la compañía para avanzar hacia una economía con cero emisiones y atender, de manera más eficiente, las crecientes demandas de la sociedad.

En el comunicado, la cementera regiomontana asegura que el cambio climático es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo, por lo cual apoya la urgencia de acción colectiva.

Cemex señala haber reducido ya sus emisiones directas de CO2 en más de 22% en comparación con su línea de base de 1990, aunque reconoce que dicho esfuerzo no es suficiente.

Por ello “hemos definido un objetivo más ambicioso para reducir nuestras emisiones específicas netas de CO2 por tonelada de productos cementantes en 35% para el 2030. Esta nueva meta está alineada con la metodología de science-based targets, requisito que la ciencia del clima afirma que es necesario para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París”.

Así, para complementar esta estrategia con una visión de más largo plazo, Cemex también estableció una nueva ambición para ofrecer concreto con cero emisiones netas de CO2 para el 2050.

Empresas chinas se lanzan a la emisión de bonos coronavirus

En pleno auge en el mundo por los bonos verdes, una vía de financiamiento de proyectos con criterios medioambientales, las empresas chinas se han lanzado a la emisión de una nueva variedad específica de deuda, los llamados bonos coronavirus.

El diario Financial Times publicó que más de 25 compañías han colocado ya, desde comienzos de febrero, este tipo de bonos por un importe conjunto de 3,150 millones de euros.

Según añade el diario británico, al menos otras 20 compañías chinas han anunciado sus planes para emitir nuevos bonos coronavirus, en las próximas semanas.

Las propias autoridades de Pekín son las que están animando a las empresas chinas a emitir bonos coronavirus, un tipo de deuda a costes más reducidos de la media y condicionada a que al menos 10% del importe captado en la colocación se destine a medidas que permitan controlar o combatir la extensión del virus.

Con el objetivo de favorecer la emisión de estos bonos por parte de las empresas, el gobierno chino ha instado a la banca pública a lanzarse a la compra de este tipo de deuda.

Las empresas están emitiendo los bonos coronavirus con intereses a corto y mediano plazos que oscilan entre 2 y 4%, unos porcentajes inferiores a la media, y a los tipos de interés fijados por el banco central chino.

Entre las empresas que han aprovechado estas nuevas ventanas de financiación, figuran sectores diversos como aerolíneas y fabricantes de material específico para evitar contagios.

En este último apartado se incluye Fuyao Glass Industry Group, una compañía que ha colocado bonos a tres años a un cupón de 3.19% bajo el compromiso de destinar al menos 10% del importe captado a fabricar gafas de protección para personal sanitario.