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Educación y economía para el 2012

Nuevamente quiero insistir en el tema del marco institucional y su influencia en el desempeño social y económico, basándome en dos hechos recientes: los resbalones del precandidato a la Presidencia por el PRI, Enrique Peña Nieto, y los lamentables acontecimientos en Guerrero...

Nuevamente quiero insistir en el tema del marco institucional y su influencia en el desempeño social y económico, basándome en dos hechos recientes: los resbalones del precandidato a la Presidencia por el PRI, Enrique Peña Nieto, y los lamentables acontecimientos en Guerrero, donde un enfrentamiento entre estudiantes normalistas y policías estatales de dicha entidad dio como saldo humano dos estudiantes muertos y dos trabajadores de una estación de gasolina gravemente heridos.

Comienzo por el político, chistoso para algunos, lamentable para muchos, decepcionante quizá para otros más y estimulante para una gran mayoría que ve en la figura del precandidato un mesías que vendrá a resolver los problemas mayúsculos que aquejan a nuestro país, pues tienen tamaños de hombre de estado como según dice la publicidad de la entidad que gobernó y sus cientos de compromisos cumplidos cabalmente.

Pero, ¿qué hay detrás de estos resbalones y de las reacciones posteriores?, una gran división en la ciudadanía que da muestras, por un lado, de fidelidad a prueba de todo y, por el otro, de intolerancia y hasta odio hacia el político.

Preocupa más lo que significan esos tropezones sobre la importancia que pueden tener en su vida propia el asunto de la educación y la economía, fundamentales para el mejoramiento del bienestar de nuestro país. Sostengo aquí que si en la vida propia de quien aspira a tener las riendas de una nación no cuenta con un fundamento sólido en ambos aspectos, difícilmente podríamos aspirar a vernos diferentes después de seis años.

Entonces, ¿qué temas sí son importantes para éste y muchos otros políticos de nuestro país de todos los colores? El asunto del poder, que es el que relaciono con el segundo tema de análisis. La manera en la que somos capaces de resolver los conflictos de poder y el tipo de educación que se gesta en muchas regiones al amparo de grupos políticos.

El presenciar la manera en la que estudiantes exigen mejoras en su educación en los presupuestos destinados para su institución y en la violencia que ello genera ante la sordera institucional de los políticos tradicionales es sin duda motivo de gran preocupación. Y como motivo de mayor preocupación es aún cómo se responde a estas agresiones, asesinando a dos ciudadanos que participaron de dicha revuelta.

En este último ejemplo se vinculan, precisamente, educación y economía, los temas de los que el más fuerte de los precandidatos a la Presidencia desconoce. Sin duda, es motivo de preocupación doble esta lamentable coincidencia.

*Pablo Pérez Akaki es profesor de tiempo completo en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, UNAM ppablo@apolo.acatlan.unam.mx

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