Desde 1977 se incluyeron a un conjunto de municipios de Tamaulipas en la región protegida por la Denominación de Origen Tequila (DOT), tras el amparo judicial de una empresa ya establecida en la región que estuvo en desacuerdo por la exclusión que sufrió en la primera versión de la DOT de 1974.

Se trató de una decisión polémica, que confrontó al sector tequilero tradicional, que vio en esta ampliación una decisión arbitraria, pues se trata de una región que no cuenta con la misma experiencia histórica en la producción de tequila.

Mientras la historia del tequila en Jalisco llevaba más de 100 años, cuando se otorgó la DOT a un producto que iba logrando éxito mundial y por tanto era sujeto a imitaciones, en Tamaulipas no se gozaba con tales antecedentes.

Sin embargo, en la argumentación para su inclusión se utilizaron varios elementos, válidos sin duda, pero que vistos después de algunos años, parecen confrontarse con una realidad diferente. Entre dichos argumentos se tiene que las inversiones ya realizadas eran cuantiosas, llevadas por los mismos tequileros de Jalisco que requerían ampliar las regiones productoras para garantizar la suficiente oferta de agave que atendiera el creciente consumo de tequila tanto en Estados Unidos como en Europa.

A 25 años de la incorporación de 11 municipios del sur de Tamaulipas, sólo en 10 se tienen cosechas de agave (no necesariamente agave tequilero, hay que aclarar), en una magnitud relativamente baja respecto de otros productos, como sorgo, soya, caña de azúcar, pastos, entre otros.

Sólo existe una empresa destiladora, la misma que interpuso el amparo hace varios años para la inclusión de esta región, lo que implica que el sector no ha despegado en esta parte del país, a pesar de contar con una ventaja estratégica de posicionamiento hacia el mercado estadounidense.

Se trata pues de un experimento fallido como estrategia de desarrollo regional, también usada como argumento para la extensión de la región protegida, pero de gran interés como un modelo de negocio.

La empresa La Gonzaleña, productora de Tequila Chinaco, ha conseguido un reconocimiento de su tequila en varios años de concursos internacionales, en donde compiten con tequilas jaliciences, michoacanos, nayaritas y guanajuatenses. Pero queda la duda, dado que entre sus estrategias de abastecimiento es la de comprar agave en la región tradicional, si detrás del premio hay agave tamaulipeco o no.

*Profesor de tiempo completo en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, UNAM. Correo electrónico:

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