Se acerca el fin de año y las apuestas con respecto a lo que hará la Reserva Federal de Estados Unidos en su última reunión, el 16 de diciembre, empiezan a tomar un giro diferente al de hace unos días. Efectivamente, los datos más recientes de empleo apuntan hacia una fortaleza del mercado laboral que ha llevado la tasa de desempleo a niveles de pleno empleo, lo que podría motivar el inicio de la restricción monetaria en la siguiente reunión de la Fed

Hoy, 70% de los analistas estiman que la Fed dará inicio al ciclo de alza en las tasas antes de que finalice el año, y la pregunta es qué hará el Banco de México, en un entorno en el que la economía no encuentra la fórmula para crecer.

La reciente publicación de las minutas de la reunión del 29 de ocbre, cuando la Junta de Gobierno decidió mantener la tasa de interés de política en 3%, muestra varios puntos de preocupación y deja entrever, a pesar de la deferencia de opinión entre sus miembros, que el camino de la política monetaria de México estará condicionado a la de Estados Unidos.

Un tema relevante tiene que ver con el hecho de que la economía mundial sigue debilitándose, toda vez que las economías avanzadas se encuentran creciendo a un ritmo más lento de lo esperado, mientras que la desaceleración de las emergentes se ha intensificado en los últimos meses. Estoha ocasionado un fenómeno de retroalimentación que se ha reflejado en un menor comercio internacional.

En el caso de China, no se descarta la posibilidad de un menor crecimiento, mientras que en las economías emergentes con débiles fundamentos macroeconómicos, Banxico percibe la posibilidad de un ajuste desordenado que podría terminar por contagiar a otros países que forman parte del bloque emergente.

El otro motor del mundo, Estados Unidos, muestra claros signos de desaceleración, toda vez que durante el tercer trimestre del año su economía se expandió 1.5%, mientras que en el segundo el PIB creció 3.9%, en términos anuales. Este menor ritmo de crecimiento fue resultado principalmente de una mayor debilidad de las exportaciones y una desacumulación de inventarios que más que compensaron la fortaleza de la demanda interna.

En las minutas se destaca el efecto desfavorable de la apreciación del dólar sobre las exportaciones, que se vieron impactadas por una menor demanda y por el elevado nivel de inventarios.

Estos elementos afectaron la producción industrial, que en el tercer trimestre creció sólo 1.8% a tasa trimestral anualizada, luego de la contracción de 2.4% en el trimestre previo.

Con respecto al mercado laboral en Estados Unidos, la autoridad monetaria destaca que se siguió recuperando, aunque a un ritmo más moderado y con algunos indicadores todavía mostrando cierta holgura. Habrá que tener presente que a pesar de las distorsiones que tiene la medición de la tasa de desempleo, ésta ha seguido bajando hasta ubicarse actualmente en 5%, nivel que se considera de pleno empleo.

En lo que respecta a los precios internacionales de las materias primas, se ha podido observar la reafirmación de una tendencia decreciente.

El precio del petróleo volvió a declinar después del alza de octubre, ante una débil recuperación de la demanda y a la expectativa de un incremento en el suministro de crudo por parte de Irán.

Los granos continuaron deprimidos, como resultado de los elevados niveles de producción e inventarios y la persistente preocupación acerca de una débil demanda futura por parte de China. Los precios de los metales continúan reduciéndose debido a los temores sobre crecientes niveles de inventarios y una caída en la demanda global.

En cuanto a la economía local, se comenta en las minutas que la información al tercer trimestre del año apunta hacia una expansión moderada debido al bajo dinamismo de las exportaciones, lo que fue parcialmente compensado por una demanda interna que ha mejorado en el segundo semestre del año.

Se destaca que las exportaciones manufactureras siguen estancadas a pesar de la depreciación del peso frente al dólar como resultado de un desempeño desfavorable de la producción industrial en EU, destacando la debilidad de las ventas externas de automóviles, aunque las no automotrices también muestran un desempeño magro.

El mercado interno ha registrado un desempeño cada vez más positivo debido a las crecientes ventas internas de vehículos ligeros y los ingresos de empresas comerciales.

El fortalecimiento del consumo ha venido mejorando de la mano de las mejoras registradas en el mercado laboral, los bajos niveles inflacionarios que han mejorado el ingreso real y el fuerte incremento de las remesas familiares, que se traducen casi en su totalidad en compras directas de quienes las reciben.

En este contexto global, caracterizado por una debilidad en el crecimiento económico, es altamente probable que continúen las condiciones de lasitud monetaria, aunque en el caso de Estados Unidos, recientemente se ha observado que los analistas empiezan a apostar más por el inicio del ciclo de alza en las tasas de interés tan pronto como el 16 de diciembre.

En este sentido, vale la pena comentar que uno de los miembros de la Junta de Gobierno está a favor de que el instituto central se adelante a la Fed en el incremento de la tasa de interés.

De acuerdo con este integrante de la Junta, dada la perspectiva de normalización de la política monetaria en EU, existe la posibilidad de una mayor volatilidad y de que los mercados se anticipen al aumento en la tasa de fondos de federales, lo que podría dar lugar a movimientos de capitales y ajustes desordenados en dichos mercados, que pondrían en riesgo la inflación y la estabilidad financiera.

Con los argumentos anteriores, este miembro de la Junta de Gobierno plantea que la política monetaria en México debería de ajustarse antes que en EU, y precisó que este ajuste tendría un carácter reactivo y no preventivo.