La fuerte desconfianza que pesa sobre los bonos de deuda soberana de muchos países europeos ha provocado que sus tasas de rendimiento alcancen magnitudes que, para sus estándares, resultan históricamente altas -el bono español a 10 años cotiza en 7.0% anual-. De forma simultánea, la muy elevada demanda precautoria de bonos del Tesoro de Estados Unidos los ha llevado a cotizar en tasas de rendimiento mínimas históricas de alrededor de 1.5% anual para el plazo de 10 años.

Por su parte, los bonos de diversos países emergentes, como México, Brasil, Colombia, Rusia, se han convertido en activos de gran atractivo para inversionistas institucionales internacionales.

En este contexto, la curva local de rendimientos se ubica en mínimos históricos, con la tasa del bono M a 10 años en 5.94 por ciento.

Así, con el aumento de los precios asociado al descenso de las tasas de interés, en lo que va del año, el mercado de bonos M presenta una ganancia promedio efectiva de 6.51%, que equivale a una tasa de rendimiento anualizada de 14.56 por ciento.

El mejor desempeño se ha dado en los bonos con vencimientos mayores a 10 años, donde los inversionistas extranjeros mantienen posiciones mayoritarias y las ganancias efectivas del año alcanzan casi 10% (22.39% en tasa anualizada).

Además del atractivo inherente a su calidad crediticia, el favorable desempeño del mercado de bonos M en fechas recientes se ha visto impulsado también por la expectativa de una resolución favorable a los mercados en los eventos internacionales de esta semana:

• Junio 17: En Grecia, el partido Nueva Democracia ganó las elecciones con posibilidades de formar un gobierno de coalición favorable a la continuidad de Grecia en la eurozona y a la aplicación del plan de rescate con sus medidas de austeridad.

• Junio 19 y 20: En la reunión del G-20 se podrían tomar decisiones de importancia para enfrentar las necesidades de rescate y capitalización de la banca europea.

•El miércoles 20 de junio, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) emitirá su comunicado de política monetaria con las decisiones que para tal efecto haya tomado su Comité de Operaciones de Mercado Abierto.

Si bien una parte importante del buen desempeño de los mercados financieros en los últimos días responde a la expectativa de que la Fed anunciará medidas importantes de estímulo monetario, es posible que estas expectativas resulten defraudadas. Las declaraciones de algunos miembros con voto de la Fed apuntan más en favor de una continuación de la Operación Twist -compra de bonos del Tesoro a plazos largos de 10 y 30 años para reducir sus tasas-, que dé una nueva facilitación monetaria de tercera generación (Quantitative Easing 3). En este sentido, una revisión de indicadores económicos de EU, como el índice coincidente y el descenso de precios al productor, sugiere la posibilidad de que la Reserva Federal posponga la aplicación de sus herramientas más poderosas para una situación más apremiante.

De este modo, un comunicado de la Fed sin anuncios espectaculares de política monetaria bien puede ser el disparador de una toma de utilidades y aumento en las tasas en el mercado de bonos M.

Esta situación puede verse agravada hacia el final de la semana, ante la expectativa de una aceleración de la inflación; será el próximo viernes 22 de junio cuando se dé a conocer la cifra correspondiente a la primera quincena de junio, la cual puede alcanzar una tasa anual de 4.25 por ciento.

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