La semana pasada se reunió la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico), y como esperaba el consenso de los analistas la tasa de interés interbancaria a un día se mantuvo en 3 por ciento. Sin embargo, más allá del nivel de la tasa de referencia, lo que los mercados esperaban era la posición del Banco Central con respecto al desempeño económico del país así como alguna señal del momento en el que se modificará la política monetaria

Del análisis de Banco de México se desprende que las condiciones de demanda externa que enfrenta la economía mexicana continúan mostrando signos de debilidad y que la política monetaria seguirá relacionada con la posición que adopte la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos.

En cuanto al contexto global, la autoridad financiera indica que la actividad economía continua debilitándose, y que se ha gestado un circulo vicioso caracterizado por una modesta recuperación de las economías avanzadas y una persistente desaceleración de los países emergentes, lo que se ha manifestado a través del menor dinamismo del comercio internacional y de los mercados financieros.

En lo referente a Estados Unidos se destaca dentro del comunicado de política monetaria que su economía se ha venido expandiendo a un ritmo cada vez más modesto como resultado del impacto negativo del fortalecimiento del dólar y de una menor demanda global. De esta forma, el mercado laboral se ha fortalecido de una manera más lenta que en el pasado, mientras que la inflación sigue contenida en niveles muy por debajo de los deseados por la Fed en virtud de la caída de los precios de la energía y de la apreciación del dólar.

En este entorno, la Reserva Federal ha informado que sus acciones futuras dependerán de la evolución de la actividad económica, del mercado laboral y de la inflación. Habrá que destacar que, aunque la mayoría de los analistas ahora espera que el inicio del ciclo de alza en tasas por parte de la Reserva Federal se presente en los primeros meses del próximo año, no se puede descartar que el ajuste monetario se dé en la última reunión del mes de diciembre, sobre todo porque cada vez es más evidente que el retraso de esta decisión termina por inyectar más volatilidad a los mercados financieros.

En cuanto a los países emergentes, el Banco de México enfatiza que la mayoría ha perdido vigor, básicamente debido a la dramática disminución en los precios de las materias primas y a la desaceleración de China. Así mismo, se destaca que el comportamiento de la inflación ha sido más divergente entre los países del bloque emergente, por lo que la respuesta de política monetaria también ha sido diferenciada entre países.

Vale la pena tener presente que el Instituto Central reconoce una gran vulnerabilidad de las economías y los mercados financieros emergentes al enfatizar que no se puede descartar el riesgo de que los países con mayores debilidades en términos macroeconómicos enfrenten un proceso desordenado de ajuste económico y financiero, destacando el caso de algunas economías emergentes emblemáticas como China y Brasil.

Para México, la autoridad central comenta que se sigue observando un crecimiento escueto como resultado de un dinamismo desalentador de las ventas al exterior, los deprimidos precios del petróleo y la reducción de la plataforma de producción así como de un pobre desempeño de la inversión.

En el lado positivo, la demanda interna sigue mostrando signos de fortalecimiento ante un desempeño favorable del mercado laboral, el incremento de las remesas que se refleja primordialmente en un mayor consumo, el crecimiento del financiamiento bancario y los bajos niveles de la inflación, que se manifiesta en un mayor poder de compra en términos reales.

Otra de las buenas noticias que se encuentra en el comunicado es en lo referente a la evolución de los precios. Efectivamente, el balance de Banco de México es que la inflación en nuestro país sigue registrando niveles históricamente bajos debido, entre otras cosas, a los efectos directos e indirectos que sobre los precios al consumidor han tenido las reducciones en el importe de los insumos de uso generalizado, como los energéticos, materias primas y los servicios de telecomunicaciones.

Un tema relevante tiene que ver con la evaluación que hace el Instituto Central sobre el impacto de la depreciación del peso sobre los precios. En este sentido, se destaca que el impacto ha sido limitado, toda vez que los precios de las mercancías, en particular de los bienes durables, han continuado aumentando de manera mesurada, y no se han observado efectos de segundo orden derivados del ajuste de la cotización del peso.

Sin embargo, no se deja de reconocer que se está próximo a entrar a un terreno incierto una vez que la Reserva Federal inicie el ciclo de alza en las tasas de interés, por lo que Banco de México manifiesta su preocupación al enfatizar que las posibles acciones de política monetaria podrían tener repercusiones sobre el tipo de cambio, las expectativas de inflación y, por lo tanto, sobre la dinámica de los precios en México.

En este sentido, la Junta de Gobierno insiste en que se mantendrá atenta a la evolución de todos los determinantes de la inflación y sus expectativas para horizontes de mediano y largo plazos, en particular a la postura monetaria relativa entre México y Estados Unidos, al traspaso de movimientos de tipo de cambio a los precios del consumidor así como del grado de holgura en la economía.

Quizá los dos temas que habría que destacar del tono utilizado por Banco de México son, por un lado, que el balance de riesgo para el crecimiento de la economía mexicana se ha deteriorado con respecto a la reunión anterior y, por otro, que al manifestar que se mantendrá atento a la postura monetaria relativa y a la evolución del tipo de cambio está asumiendo que la política monetaria de México se ligará a la Reserva Federal. De no hacerlo, el diferencial de tasas podría impactar la cotización del peso y materializarse una escalada de precios.