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Depresión: por qué escuchar puede ser el primer paso de apoyo emocional, según Aerie y Aquí Estoy

"Nadie merece sufrir en soledad" fue el hilo conductor del encuentro de Aerie y Aquí Estoy: una conversación que puso en el centro la escucha como primer acto de apoyo emocional, la urgencia de hablar de depresión sin estigma y el valor del voluntariado para contener crisis y canalizar ayuda a tiempo.

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La prevalencia de la depresión es mayor en las mujeres que en los hombres, y aumenta con la edad. .Foto: Shutterstock

Patricia Ortega

La depresión suele avanzar en silencio, pero su impacto es tangible: afecta el sueño, la energía, la concentración, las relaciones y el desempeño cotidiano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 5.7% de los adultos vive con depresión a nivel mundial, y que alrededor de 332 millones de personas la padecen; además, es más frecuente en mujeres y puede llevar al suicidio si no se atiende.

Por lo anterior, la marca de ropa Aerie (que pertenece a American Eagle Outfitters) y Aquí Estoy (una organización internacional que provee contención emocional gratuita por Whatsapp a través de voluntarios entrenados en escucha empática) abrieron un espacio para hablar de lo que muchas veces se pasa por alto: cómo se logra apoyo emocional en el momento en que alguien está al límite. El eje no fue “dar consejos”, sino escuchar con presencia, validar lo que la persona siente y ayudar a desescalar la crisis para que pueda dar un siguiente paso seguro.

Juan Pablo Villani, cofundador de Aquí Estoy, explicó que la iniciativa nació de una experiencia personal de crisis y de una pregunta directa: ¿por qué pedir ayuda se vuelve tan difícil cuando más se necesita —por vergüenza, por miedo a molestar o por no tener con quién hablar en ese instante—? Su respuesta fue crear un canal de acompañamiento emocional por mensajería, con una red de voluntariado entrenada y supervisada. Durante su participación, Villani también comentó que fue invitado a una conversación en Davos, en el marco de actividades vinculadas al Foro Económico Mundial, donde se discutió el papel de la tecnología en soluciones de impacto social.

La depresión no se contiene con frases hechas: se sostiene con escucha real. Validar, acompañar sin juicio y orientar a ayuda confiable puede desescalar una crisis y evitar que alguien enfrente el dolor en soledad", Juan Pablo Villani, cofundador de Aquí Estoy.

Durante Aerie Real Talk, la moderación estuvo a cargo de Mafer Medina, psicóloga y fundadora de Abiertamente, quien reforzó una idea clave para hablar de depresión sin estigma: acompañar no es resolver. Escuchar no significa minimizar ("no es para tanto") ni responder con frases automáticas ("échale ganas"), sino sostener el momento, reconocer el dolor y abrir una ruta hacia ayuda pertinente.

En el encuentro con los especialistas insistieron en por qué hablar de depresión importa: la depresión no es "tristeza pasajera", sino un trastorno que implica un estado de ánimo deprimido o pérdida de interés o placer por periodos prolongados, con efectos en la vida familiar, social y laboral. En paralelo, el silencio y el estigma siguen siendo barreras: cuanto más tarde se pide ayuda, más difícil puede ser contener una crisis. La OMS considera que hay tratamientos eficaces —psicológicos y, en ciertos casos, farmacológicos— y recomienda buscar atención cuando hay síntomas.

Ecosistema

Annette Clavijo, jefa de Operaciones de Aquí Estoy explicó cómo funciona el ecosistema que sostiene el acompañamiento: 

  • Capacitación
  • Protocolos
  • Supervisión
  • Cuidado del voluntariado

El objetivo es brindar apoyo emocional seguro, oportuno y humano, sin reemplazar la terapia. En esa misma línea, Natalia Dayan (LMSW, directora de expansión global) insistió en ampliar el acceso a servicios de salud mental en español con sensibilidad cultural, y en la importancia de canalizar a recursos confiables cuando la situación lo requiere.

El testimonio de Rosbel Serrano, voluntaria en México de Aquí Estoy, aterrizó el punto central: la escucha se entrena y también se aprende a "soltar" lo escuchado para no cargar con historias que deben atenderse con redes más amplias. "La capacitación es continua… cada historia vale y cada persona es importante", compartió al explicar cómo el voluntariado acompaña desde la escucha activa y la contención del dolor, sin dar consejos ni juicios.

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Mafer Medina, psicóloga y fundadora de Abiertamente (izq.) y Rosbel Serrano, voluntaria en México de Aquí Estoy (der.)Foto: Patricia Ortega

Serrano dijo que el impulso natural suele ser “arreglar” el problema con consejos, pero el modelo de Aquí Estoy entrena lo contrario: escuchar para que la persona pueda nombrar lo que le pasa y ordenar sus ideas. Destacó dos elementos que sostienen la calidad del apoyo: la capacitación y el acompañamiento de supervisoras, especialmente después de conversaciones difíciles.

También consideró que una decisión clave del diseño del servicio: el acompañamiento ocurre en una conversación delimitada y no se plantea como seguimiento personal. Si la persona vuelve a escribir, puede ser atendida por alguien distinto. Esa estructura cuida a ambas partes y mantiene el enfoque: desescalar la crisis y orientar, no reemplazar un proceso terapéutico.

Se buscan voluntarios

De acuerdo con la organización, Aquí Estoy está presente en más de 20 países y reporta haber ayudado a desescalar más de 50,000 crisis juveniles mediante canales digitales. Para escalar la capacidad, la fundación insiste en un componente que hace posible el apoyo emocional: más voluntarias y voluntarios.

Explicaron que México es una parte relevante de esa comunidad: 17% de quienes escriben provienen del país y 27% del voluntariado también es mexicano. Además, se informó sobre la alianza con Crisis Text Line, organización que brinda apoyo emocional confidencial 24/7 vía mensajes de texto en inglés y español, con el objetivo de fortalecer capacidad y acceso.

Quien quiera participar puede registrarse en aquiestoy.chat para integrarse a la red de voluntariado. La organización ofrece formación en línea, acompañamiento y supervisión, con turnos definidos, para cuidar tanto a quien recibe apoyo como a quien lo brinda.

Dayan dijo que la escucha se entrena y se cuida. "Aquí Estoy funciona con protocolos, capacitación y supervisión en vivo para que el apoyo sea humano, pero también seguro. La red de voluntariado no diagnostica ni sustituye terapia; acompaña el momento crítico, valida emociones, ayuda a desescalar y orienta hacia recursos adecuados".

El encuentro cerró con una invitación directa: sumarse como voluntaria o voluntario. Aquí Estoy busca más "oídos" y más corazones dispuestos a transformar la empatía en acción, especialmente para ampliar cobertura y avanzar hacia un servicio con mayor disponibilidad.

"Y recuerden que el apoyo emocional es que alguien, en un momento de riesgo, encuentre una presencia humana del otro lado. Que pueda decir lo que no se atreve a decir en voz alta. Que reciba validación en lugar de juicio. Que baje la intensidad de la crisis lo suficiente para elegir un siguiente paso más seguro. Y que, por primera vez en el día, no se sienta solo", concluyó Juan Pablo Villani.

Patricia Ortega

Coordinadora de Operación Editorial de Suplementos y Ediciones Especiales de El Economista. Licenciada en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Estudió una especialización en Periodismo Económico en la Universidad de Miami, auspiciada por la Fundación Reuters. Ganadora del premio por la "destacada cobertura en finanzas verdes", entregado por la BMV y el Consejo Consultivo de Finanzas Verdes. Ha sido analista de mercados, editora de finanzas y creadora de ranking de negocios, responsabilidad social y mercados, y ha trabajado en la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, Reforma, Excélsior, Mundo Ejecutivo, Expansión, Fortuna, Infosel y Economática.

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