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Nuevo jefe de gabinete de Milei elevará diálogo
La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete del gobierno argentino abre un nuevo capítulo en el tablero político. Su perfil dialoguista busca darle más volumen a las negociaciones con gobernadores, legisladores y aliados, en una etapa en la que la Casa Rosada necesita avanzar con su agenda de reformas en el Congreso.

Con Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete del gobierno argentino se abre un nuevo capítulo en el tablero político del Gobierno.
La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete del gobierno argentino abre un nuevo capítulo en el tablero político. Su perfil dialoguista busca darle más volumen a las negociaciones con gobernadores, legisladores y aliados, en una etapa en la que la Casa Rosada necesita avanzar con su agenda de reformas en el Congreso.
La designación también consolida el ascenso en la estructura libertaria de un referente del PRO, sostenido por su vínculo con Karina Milei y por su capacidad para reconstruir consensos desde el Ministerio del Interior.
Un informe de Zentrix Consultora muestra que Santilli llega con una imagen negativa del 50.6% y una positiva del 36.7%. Aunque el balance es deficitario, mejora los números de Manuel Adorni, que dejó el cargo con 73.6% de rechazo y 17.9% de aprobación.
Según el documento, su imagen depende casi por completo de la identidad política del votante. El oficialismo lo respalda con 80.5%, mientras la oposición lo desaprueba en 80.3%, lo que confirma una polarización similar a la de otros funcionarios libertarios.
El dato más favorable aparece en el corte etario: Santilli mejora a medida que sube la edad, con 26.1% de aceptación entre menores de 40 años y 41.1% entre mayores de 60. El patrón es inverso al de Javier Milei, que tiene mejor imagen entre los jóvenes y peor entre los mayores.
Esto puede leerse como una oportunidad: al cosechar mejor imagen donde al Presidente le va peor, el nuevo jefe de Gabinete podría ampliar la base electoral y llegar a un segmento más resistente a la retórica libertaria tradicional.
Por nivel socioeconómico, la diferencia es más marcada: registra 50.5% de imagen positiva en estratos altos y 47.9% en los medios, contra 25.4% en los bajos, donde el rechazo es del 62.8%. El desafío será de imagen y de gestión. Entre los votantes de La Libertad Avanza, las preocupaciones son las deudas (53.2%), la corrupción (46.7%) y la incertidumbre económica (35.5%).