La primera ministra de Irlanda del Norte, Arlene Foster, dejó el cargo el lunes, abriendo la vía para una transición incierta en esta región donde los desacuerdos entre unionistas y republicanos, que comparten el poder, se suman a las tensiones por el Brexit.

Duramente criticada por su impotencia ante la introducción de controles aduaneros con el resto del Reino Unido a raíz del Brexit, Foster anunció en abril su dimisión como líder del partido unionista DUP y jefa del gobierno regional autónomo.

Su formación ultraconservadora nombró una nueva dirección y Foster abandonó formalmente el cargo el lunes con un discurso ante el Parlamento norirlandés, en que advirtió sobre los efectos de las disposiciones acordadas por Londres y Bruselas bajo el denominado "protocolo de Irlanda del Norte".

Estas evitan el regreso de una frontera con la vecina República de Irlanda —país miembro de la Unión Europea—, inaceptable para los republicanos norirlandeses, pero imponen controles aduaneros con la isla de Gran Bretaña que los unionistas denuncian como una separación administrativa del resto del país.

"Si Bruselas sigue pensando que el protocolo es suficiente, está negando la realidad", lanzó Foster.

"El desequilibrio y la inestabilidad en el contexto de Irlanda del Norte es un cóctel verdaderamente peligroso, Irlanda del Norte es parte del Reino Unido y debe ser tratada como tal", advirtió.

El gobierno británico de Boris Johnson quiere revertir algunas de las medidas ante el riesgo de nuevos disturbios intercomunitarios, pero los europeos le acusan de faltar a su palabra.

En este contexto, la sucesión de Foster se perfila delicada.

El DUP dirige el ejecutivo regional junto al partido republicano Sinn Fein, en virtud del acuerdo de paz del Viernes Santo de 1998, que puso fin a tres décadas de violento conflicto entre republicanos católicos y unionistas protestantes.

Paul Givan, de 39 años, partidario de una línea unionista dura fue propuesto la semana pasada por el DUP para sustituirla, pero el Sinn Fein amenaza con bloquear el proceso.

Si la formación republicana no vuelve a nombrar a la vice primera ministra Michelle O'Neill en su puesto no se podrá formar un ejecutivo.

El gobierno británico tendría entonces que convocar elecciones regionales anticipadas.

El Sinn Fein acusa al DUP de oponerse a una legislación lingüística que otorgue al irlandés el mismo estatus que al inglés en la región.