Washington. En los años previos a su expulsión de la iglesia católica por presuntos acosos sexuales y delitos financieros, el obispo de Virginia Occidental, Michael Bransfield, dio regalos en efectivo por un total de 350,000 dólares a compañeros sacerdotes, incluidos los jóvenes que supuestamente acosó, según información del diario The Washington Post.

El obispo Bransfield firmó los cheques de su cuenta personal durante más de una década. La diócesis de Virginia le reembolsaba los gastos.

Durante sus 13 años como obispo, Bransfield gastó 2.4 millones de dólares del dinero de la iglesia para viajes en aviones privados y alojamiento de lujo.

1,000 dólares al mes gastaba en alcohol. La diócesis pagó 4.6 millones de dólares para restaurar la residencia de la episcopal, debido a que un baño se incendió.

Los detalles de los regalos, uno de ellos por 15,000 dólares, quedaron registrados en un borrador confidencial que fue enviado al Vaticano. Los nombres de 11 sacerdotes poderosos que recibieron cheques fueron borrados a solicitud del arzobispo que encabeza la investigación, William Lori, de Baltimore.

El nombre de Lori se encontraba entre los borrados. Él recibió un total de 10,500 dólares, según los registros.

Sobre la razón de haber borrado los nombres, Lori reconoció que, “incluirlos, podría sugerir que recibieron regalos por concepto de vacaciones u otro tipo de acciones, y no se encontró evidencia para sugerir tales escenarios”.

La investigación inició el año pasado, después de que varios sacerdotes expresaran su preocupación por el comportamiento de Bransfield.

Investigadores concluyen que los obsequios eran parte de un patrón de comportamiento de Bransfield de abuso de poder, incluido el hostigamiento a sacerdotes jóvenes.

Bransfield niega los hechos.