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Opinión

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Uno se empeña en extrañarse

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Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Mariano Espinosa Rafful

Quien mira hacia afuera sueña, quien mira hacia adentro despierta. Carl Jung

De repente queremos ser un tanto magos o adivinos, y hasta sumergirnos en las profundades del pensamiento de los otros, aquellos que de repente también deambulan por las noches y madrugadas, intentando encontrar respuestas para los nuevos desafíos de la vida cotidiana.

Lo que dejamos de hacer nos cobra factura tarde que temprano, solían decir los viejos, que tenían la experiencia de esos años que no sumaban así porque sí, sino todo recorrido contenía enseñanzas, tropiezos, logros y satisfacciones, de esas que nunca presumieron, porque eran para degustarse a solas.

Hoy la competencia económica por un buen espacio laboral es cuesta arriba, tenemos que plantearnos objetivos a corto, mediano y largo plazo, no somos políticos a la mexicana, donde la mayoría de ellos ni siquiera toman una nota, leen o discursan de la realidad del país, sin más explicación son depredadores de presupuestos públicos.

El estudiante recorre kilómetros y más kilómetros para llegar a una clase a las siete de la mañana, de lunes a viernes, en el mejor de los casos, en el nivel medio superior o superior, hay opciones en instituciones particulares para cursar los sábados, y seguir aspirando a mejores condiciones de vida, donde la familia que se conforma en la edad adulta es fundamental el recurso para esos sanos equilibrios, entre discutir y abrazarse.

Y vaya que de pronto uno se empeña en extrañarse, de los que, sin pudor alguno, hacen declaraciones que no logran dimensionar, ya no digamos creerse, porque están en burbujas de poder político y económico, donde todo lo que desean lo tienen a su alcance.

Cada vez es más complicado ascender en un cargo sin padrinos de por medio, le dedicamos horas y horas a intentar ser visibles, de resultados, pero las resistencias, los alegatos de los incondicionales, que llevan y traen falsedades a los oídos de quien decide, apartan las inteligencias de las sumatorias, para lograr en equipo algo mejor que el presente.

Siempre será importante discutir con argumentos lo que está, pero además no hay que extrañarse de la realidad, abrupta, cruel, pesada carga de cinismos y alegorías al jefe inmediato, quedar bien, con los rivales obscenos, que lejos de atender y entender los asuntos prioritarios, son llamativos con falsas historias, ridículas ilegalidades.

Así transita la vida entre el que mira hacia afuera y el que despierta con el ánimo de cambiar su entorno, ese alumno aplicado, consecuente con sus estudios y esos políticos de alcoba, mentirosos y falsos mesías, que lo mismo insultan en los ridículos discursos al ciudadano, que dilapidan dinero y le roban al pueblo sin el menor recato de preocupación. 

El México que dibujamos en los primeros estudios ha cambiado, no se ha transformado solo, hemos dejado de ser parte de ese pensamiento crítico y debemos ocuparnos nuevamente de ello, nuestros hijos son el presente y no es demagogia, somos ejemplo y las caras y gestos de los momentos aciagos, irrumpen en sus vidas sin darnos cuenta, a favor o en contra.

ENTRE LÍNEAS

No hubo otra opción o alternativa para los partidos políticos, rémoras del morenismo, entendieron rápido que sin programas sociales y sin el respaldo del poder político federal, su única salida era desaparecer del espectro; lo cual era lo mejor para el país.

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