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Hoteles corporativos marcan el rumbo inmobiliario
La demanda de viajes de negocio impulsa desarrollos en ciudades intermedias y redefine el modelo de inversión hotelera

Proyecto del Hilton Garden Inn Cuernavaca
El desarrollo hotelero en México vive una transformación que, si bien mantiene como base el turismo vacacional, también se orienta cada vez más hacia una demanda constante ligada a la actividad empresarial y los viajes de negocio.
De acuerdo con la firma especializada en desarrollo e inversión hotelera Onirius, desarrolladores y operadores ya identifican este giro como un factor relevante para la toma de decisiones, ya que el flujo corporativo permite sostener la ocupación entre semana y reduce la dependencia de temporadas altas.
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“Es muy común que personas que viven en Ciudad de México vayan de martes a jueves, se hospedan en un hotel y luego vuelven”, explicó en entrevista Luis Ruiz, socio de la firma, al referirse al comportamiento de la demanda en mercados cercanos a la capital.
En este contexto, ciudades como Cuernavaca ganan relevancia por su cercanía con la Ciudad de México, su actividad económica y una demanda que combina viajes de trabajo y ocio. Tan solo en el último año, los principales hoteles de la ciudad registraron más de 150,000 habitaciones ocupadas, de acuerdo con estimaciones compartidas por Onirius.
Uno de los ejemplos es el Hilton Garden Inn que se construirá dentro del complejo Averanda, un desarrollo de usos mixtos en Cuernavaca que integra comercio y servicios.
El proyecto es impulsado por un grupo de inversionistas liderados por Proarquitectura, con la participación de Onirius en la estructuración, desarrollo y gestión del activo hotelero, el cual contempla 144 habitaciones y más de 400 metros cuadrados para reuniones.
Este tipo de proyectos busca captar viajes que hoy no generan pernocta, como visitas de trabajo que se resuelven en el mismo día, asistentes a eventos que regresan a su ciudad por falta de oferta o estancias cortas que no encuentran opciones adecuadas, un segmento que, de acuerdo con la firma, comienza a incorporarse conforme se amplía la oferta.
“Queremos capturar demanda existente, pero también demanda latente que hoy no se queda porque no encuentra una opción adecuada”, destacó Ruiz.
A esto se suma el factor de infraestructura, ya que la cercanía del desarrollo con un nuevo centro de convenciones introduce un componente adicional vinculado a congresos, exposiciones y reuniones de negocio.
“El ser el hotel más cercano al nuevo centro de convenciones es una gran oportunidad”, afirmó.
En este tipo de proyectos, el hotel forma parte de un conjunto mayor, al integrarse a espacios comerciales y de servicios donde se concentra la actividad de visitantes durante el día.
El modelo también muestra una mayor estructuración del sector, con la participación de marcas internacionales y operadores especializados que elevan los estándares de diseño, operación y seguridad, de acuerdo con desarrolladores del sector.
“Siempre intentamos hacer hoteles que tengan sentido hoy, pero también en el largo plazo, porque son activos que deben seguir funcionando dentro de 10, 15 o 20 años”, declaró Ruiz.
Nuevos puntos de inversión
En paralelo, las ciudades intermedias comienzan a captar mayor interés frente a la saturación de destinos tradicionales, al ofrecer costos más competitivos, menor competencia directa y una demanda en crecimiento, especialmente en segmentos corporativos y de reuniones, de acuerdo con información del sector.
Este cambio también responde a la estructura del turismo en el país, donde el mercado interno representa alrededor de 82% del consumo turístico total, según datos del INEGI citados en el sector.
“Cada vez vemos que llega un turismo de más calidad”, añadió Ruiz al referirse a un perfil que combina trabajo, consumo local y estancias más estructuradas.
En ese contexto, los nuevos desarrollos hoteleros comienzan a alinearse más con la dinámica económica de las ciudades que con la lógica tradicional del turismo estacional.





