Vladivostok, RU. El líder norcoreano Kim Jong-un llegó a Vladivostok para su primera cumbre con Vladimir Putin, que espera sea útil y en la que busca el apoyo de Rusia para desbloquear las negociaciones con Washington sobre su programa nuclear.

El encuentro entre ambos, previsto para el día de hoy, será la primera entrevista de Kim con un jefe de Estado extranjero desde que estuvo en Vietnam en febrero, donde celebró una fallida segunda cumbre con Donald Trump.

El famoso tren verde del líder norcoreano llegó poco después de las 8 de la mañana a la ciudad de Vladivostok, donde varios hombres con traje se apresuraron a limpiar la puerta antes de que el vagón se detuviera.

Kim, vestido de negro y con un sombrero, caminó en la alfombra roja que le habían preparado en el andén.

Tras una breve ceremonia militar, el líder se fue en una limusina negra protegida por guardaespaldas al son de “Katiusha”, una conocida canción que tocaba una orquesta militar.

“Espero que esta visita sea exitosa y útil”, dijo Kim, y explicó que quería hablar con Putin de “la manera concreta de resolver la situación en la península coreana”, en declaraciones a la televisión rusa en una parada de su tren en la localidad fronteriza rusa de Jasán, donde un grupo de mujeres con trajes folclóricos le esperaban con pan y sal, como reza la tradición.

Negociación a seis bandas

El vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, comentó que los diálogos sobre el programa nuclear norcoreano a seis bandas —iniciado en el 2003 con la participación de las dos coreas, China, Japón, Rusia y Estados Unidos— sigue siendo la mejor opción para hallar soluciones pero que, aun así, merece la pena explorar otras opciones.

“En la actualidad no existe ningún otro mecanismo internacional efectivo”, declaró Peskov a los periodistas. “Por otro lado, todos los esfuerzos merecen respaldo si realmente persiguen el objetivo de la desnuclearización y resolver los problemas de las dos coreas”.

Las relaciones entre Corea del Norte y Rusia se remontan a la época soviética, cuando la URSS colocó en el poder a Kim Il-sung, el abuelo de Kim Jong-un y fundador de la República Popular de Corea, que le dio un apoyo crucial durante la Guerra Fría.

Sin embargo, las relaciones fueron inestables en varios periodos porque Kim Il-sung supo jugar con la rivalidad entre Rusia y China en la época.

Más tarde, tras su primera elección, Vladimir Putin quiso normalizar las relaciones y se reunió tres veces con Kim Jong-il, el padre del líder actual, la primera vez en Pyongyang en el año 2000.

Hoy, una reunión que EU mirará de lejos.