Durante la mayor parte de los últimos 18 meses, el exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, ha recibido muchas críticas. Que es muy tieso. Que no es suficientemente conservador. Que no es rápido. Que debería estar ganando (pero no lo está).

A pesar de todo, el círculo interno de la campaña de Romney se ha mantenido firme, negándose a participar en la clase de calumnias y solapamientos usados por los profesionales de la política contratados que plagaron su campaña en el 2008, cuyas acciones son el sello de prácticamente todas las derrotas de las campañas -demócratas o republicanas- en historia.

Esa unidad de propósito, sin fugas, sin drama, sólo ganar, se modeló explícitamente después de la estructura establecida por el entonces senador por Illinois, Barack Obama, durante la campaña del 2008. Muchos de los principales asesores de Romney creen que el éxito político de Obama se debió, en gran parte, al hecho de que su campaña se negó a jugar en Washington, el juego de no me gusta lo que el otro hace.

El domingo dicho plan terminó cuando la campaña de Romney se encontró cara a cara con la historia que tenía la esperanza de evitar: un informe de la revista Politico en el que se hablaba de los desacuerdos en las filas de la campaña, gran parte de éste, dirigido a los medios de comunicación y al consultor político de Romney, Stuart Stevens.

La campaña de Romney no hizo comentarios inmediatos sobre la historia, tal vez con la creencia de que decir algo al respecto le echaría más leña a un fuego, que estaban más interesados en dejar morir. Personas no autorizadas a hablar oficialmente insistieron en que la historia refleja fielmente el control que tiene un puñado de personas afuera de lo sigue siendo un círculo político muy unido.

Pueden estar seguros de que realmente no tenemos luchas internas en nuestro círculo íntimo ni con Mitt , aseguró uno de los más altos asesores de Romney.

De todos modos, la historia seguramente atraerá la atención de los medios. Y el centrarse en si hay algo profundamente malo en la campaña de Romney y su funcionamiento no es el tipo de mensaje que su parte necesita promover u ocultar con los menos de 50 días que quedan hasta las elecciones.

Las traiciones públicas con dos meses por delante es algo vergonzoso , afirmó Curt Anderson, un consultor republicano en medios de comunicación que trabajó en la campaña de Romney en el 2008, pero no participó en esta ocasión. Revisé mi calendario para asegurarme de que no me había quedado dormido y me desperté un mes más tarde. Por lo general, este tipo de cosas sale a la luz a finales de octubre .

Anderson, así como varios otros estrategas republicanos no alineados insistieron en que no importa la publicidad negativa que la publicación de Politico generará entre la clase política y que probablemente ésta hará muy poco para alterar la dinámica global de la carrera.

Esta carrera está muy reñida. Obama puede tener una ligera ventaja, pero es poca. La prensa y la gente adentro han decidido prematuramente esta elección, pero los votantes no comulgan con ese análisis en este momento y son ellos quienes decidirán el resultado , indicó Anderson.

Alex Castellanos, otro consultor que asesoró a Romney en el 2008, pero no lo hace en el 2012, ofrece una solución simple para ir más allá de la historia.

Es muy fácil, igual que el futbol americano. Ponte el equipo y golpea a alguien , expuso Castellanos.