Seúl. La elección del miércoles de Park Geun-hye como presidenta de Corea del Sur marca un nuevo periodo de cautela y de un acercamiento -condicional-con Corea del Norte, el estado con un régimen policial y armas nucleares que los predecesores de madame Park han fracasado completamente en domesticar.

Aunque la política hacia Corea del Norte figuraba poco en el periodo de la campaña presidencial, con los votantes preocupados sobre todo por cuestiones económicas, Pyongyang representa el mayor desafío para Park, expusieron ayer analistas políticos.

Park ha dicho que tratará de encontrar un término medio entre los dos enfoques tan criticados de los presidentes anteriores, Roh Moo-hyun, quien inundó a Corea del Norte con ayuda incondicional, y el saliente Lee Myung-bak, quien trató al vecino del norte como a un adversario.

Pyongyang logró explotar ambos enfoques al continuar con su programa de armas y llevar a cabo su primera prueba nuclear, durante un largo periodo de cooperación con Corea del Sur, y luego al tornarse más violento y lanzar dos ataques en contra del sur cuando culminó dicho periodo.

Park ha destacado que utilizará una disuasión sólida para contrarrestar a la amenaza militar de Corea del Norte. Pero también afirmó que está abierta a una reunión con el líder norcoreano de 29 años, Kim Jong Eun, si esto ayuda a avanzar en las relaciones entre Norte y Sur .