No hay mucho en lo que las campañas de Barack Obama y Mitt Romney acuerden estos días, a excepción de lo siguiente: la elección presidencial del 2012 se ganará o perderá en los próximos 15 días, porque ninguno de los dos ha sido capaz de cerrar el trato con los votantes.

Cerca de 750 millones de dólares en publicidad -más de 80% negativa- han inundado las ondas radiales y televisivas de los estados en disputa. Legiones de voluntarios han gastado decenas de miles de horas en llamadas telefónicas y tocando puertas. Ha habido dos convenciones y tres debates (el último hoy).

Aun así, mientras la carrera presidencial se dirige a la recta final, termina prácticamente como empezó, excesivamente apretada.

Entonces, ¿qué se tiene que lograr en estas dos últimas semanas? Ambas campañas también están de acuerdo en eso.

Lo que tenemos que hacer son dos cosas y dos cosas solamente: convencer a los indecisos e impulsar a nuestros votantes. Tenemos una ventaja estratégica en el tamaño y el trabajo realizado en el terreno y, más importante aún, en la experiencia , expuso el director de la campaña de Obama, Jim Messina.

Sin embargo, los que están en el campamento de Romney insisten en que su operación terrestre no será superada por la de John McCain hace cuatro años.

La suya, afirman, se parece más a que George W. Bush lanzó en el 2004 y tiene, además, ventajas tecnológicas que no estaban disponibles entonces, las que aseguran los mantendrá ágiles hasta el final.

La calidad y cantidad de los datos está a años luz delante de lo que jamás haya estado. Así que vamos a ser capaces de tomar muchas decisiones informadas en estas dos últimas semanas, las que nunca hemos podido hacer antes porque no teníamos la capacidad de ver lo que ahora podemos , expuso Rich Beeson, director político de Romney.

Ese tipo de golpes de pecho es típico de la guerra psicológica que se produce al final de una campaña política difícil.

Pero también hay formas tangibles para evaluar el final del juego.

La votación temprana, así como la votación por correo está en marcha en muchos de los estados indecisos. Las dos campañas peinan los datos para entender los patrones que muestran lo bien que van, así como para ver donde tienen que intensificar sus esfuerzos.

Y más revelador que su boxeo es ver cómo y dónde optan las dos campañas gastar sus más preciados recursos de tiempo y dinero.