Teherán. Tres días después de haber sido elegido presidente de Irán, el ultraconservador Ebrahim Raisi exigió el día de ayer 22 de junio, negociaciones fructíferas sobre el programa nuclear de su país, y expresó además su rechazo a reunirse con el presidente estadounidense, Joe Biden.

En su primera conferencia de prensa desde su elección el viernes, Raisi --cercano al líder iraní Ali Jamenei-- dijo en cambio que "no hay obstáculos" a la reanudación de relaciones diplomáticas con la Arabia Saudita sunita, rival regional del Irán chiita.

Dijo haber "defendido siempre los derechos humanos", cuando Estados Unidos y varias ONG occidentales lo acusan de ser responsable de torturas y ejecuciones sumarias, durante su larga carrera en el aparato judicial.

Raisi, que obtuvo el viernes cerca de 62% de votos en una elección marcada por una abstención récord para una presidencial, asumirá el cargo en agosto.

El futuro presidente elogió sin embargo la "masiva presencia" de la población iraní en los colegios electorales "pese a la guerra psicológica librada por los enemigos de Irán".

El presidente tiene prerrogativas limitadas en Irán, donde lo esencial del poder está en manos del Guía supremo, el ayatolá Ali Jamenei, que tiene la última palabra en temas centrales, como el nuclear.

Mientras se están celebrando negociaciones en Viena para salvar el acuerdo internacional sobre el nuclear iraní, suscrito en 2015, Raisi dijo que Irán no permitirá "negociaciones por el simple placer de negociar".

Debe producir resultados para la nación iraní" afirmó.

El acuerdo de Viena otorga a Irán un alivio de las sanciones occidentales y de la ONU a cambio de su compromiso de no dotarse del arma atómica, y de una reducción drástica de su programa nuclear, colocado bajo estricto control de la ONU.

Pero el acuerdo fue saboteado en 2018 por el expresidente estadounidense Donald Trump, que se retiró de él y restableció sanciones estadounidenses contra Teherán que el acuerdo había permitido levantar.

Apertura de embajadas

Por otro lado, tras una serie de reuniones en los últimos meses entre los gobiernos de Irán y Arabia Saudita, Raisi afirmó que "no hay obstáculo del lado de Irán para la reapertura de embajadas".

Interrogado en 2018 y en 2020 sobre ejecuciones de miles de opositores en 1988, Raidi negó siempre haber desempeñado cualquier rol en ello, tal como es acusado en Occidente, pero rindió "homenaje" a la "orden" según él dada por el ayatolá Jomeini, fundador de la República islámica, de llevar a cabo esta depuración.

Raisi hereda un país en grave crisis económica y social.