Pekín. Mientras se abre paso para la ayuda a las víctimas en medio de la destrucción ocasionada por los sismos y el tsunami que estremecieron a las islas Célebes, las autoridades de Indonesia elevaron a 832 la cifra de muertos y temen que el saldo final de víctimas siga en aumento, debido a que grandes poblaciones costeras permanecen aisladas por los daños en las carreteras y sistemas de telecomunicaciones.

El portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres, Sutopo Purwo Nugroho, señaló en una rueda de prensa en Yakarta que 821 personas murieron en Palu y las restantes 11 en el distrito de Donggala.

Palu es la capital de la provincia de Célebes Central, tiene una población de 350,000 habitantes y es la zona más castigada por el tsunami, seguida por Donggala, con unos 277,000 habitantes y situado a unos 30 kilómetros al noroeste de la primera.

Sutopo explicó que, aunque continúan cortadas las comunicaciones con Donggala, han podido recibir informes sobre estas muertes.

“Se cree que aumentará el número de muertos debido a que aún hay muchos cuerpos bajo los escombros, muchos aún no son rescatados”, afirmó el portavoz de la Agencia Nacional de Desastres Sutopo Purwo Nugroho.

Al listado oficial hay que sumarle 540 personas hospitalizadas y 16,732 desplazados, todos ellos víctimas de una catástrofe que comenzó con un sismo de 6.1 grados al que le siguió, tres horas después, un terremoto de 7.5 grados y un inesperado tsunami.

Sutopo informó de que hay cinco extranjeros, de los 71 que saben que se encontraban en Palu el viernes, en paradero desconocido: tres franceses, un surcoreano y un malasio.

Las autoridades creen que el ciudadano surcoreano forma parte de las 50 o 60 personas que quedaron atrapadas en el interior del Hotel Roa Roa de Palu cuando se derrumbó a causa de la catástrofe.

Los cadáveres cubiertos con lonas de color azul y amarillo se encontraban tendidos en las calles de Palu, mientras los rescatistas excavaban entre los escombros con la esperanza de encontrar a sobrevivientes. Hubo un enfoque particular en el hotel Roa Roa, en donde el sábado se escuchaban gritos de auxilio entre los escombros.

Ayuda humanitaria entre saqueos y robos

La seguridad es otro problema por los robos en comercios y viviendas dañados o los presos que se han evadido de un presidio en Donggala aprovechando los daños causados por los terremotos y que superan más la mitad de los 560 reclusos que custodiaba la cárcel.

Para contener los casos de hurtos y saqueos, las autoridades han autorizado a las víctimas de la catástrofe en Palu a conseguir provisiones en determinados comercios a cargo del Estado.