Bengasi.- Unos 200 manifestantes furiosos por la lentitud de las reformas en Libia irrumpieron en la sede del gobierno de transición en demanda de una reunión con los gobernantes interinos.

Los residentes en Bengasi, donde comenzó en febrero de 2011 la revuelta contra el otrora gobernante Muammar Gaddafi, han efectuado protestas durante dos semanas, dentro de sus exigencias de transparencia y justicia a los nuevos gobernantes del país.

Algunos de los inconformes instalaron tiendas de campaña afuera de las oficinas del Consejo Nacional de Transición para protestar contra un conjunto de leyes electorales que en su opinión fueron elaboradas por los gobernantes interinos sin que las consultaran con la ciudadanía.

El Consejo Nacional de Transición tiene previsto aprobar el conjunto de leyes que determinarán la forma como se efectuarán los comicios para elegir un parlamento de transición. El consejo sólo consideró propuestas de la ciudadanía mediante una consulta por internet.

La forma como el CNT se ha ocupado de estas iniciativas suscitó las críticas de que el consejo no observa sus ideales democráticos.

La semana pasada, el funcionario del CNT, Abdel-Hafiz Ghoga, afrontó en Bengasi la agresión de manifestantes airados que protestaban contra la falta de transparencia del consejo.

El sábado, los manifestantes utilizaron granadas de mano para volar los accesos alrededor del complejo que alberga la sede del CNT y golpearon con fuerza las puertas del edificio. Gritaron por las ventanas a los miembros del CNT que podían ser vistos caminando en el interior del edificio.

"Las leyes electorales no han sido aprobadas por los miles de libios y no honran a quienes murieron por nuestra libertad", dijo el abogado Tamer al-Jahani, quien participó en la movilización. "No queremos reemplazar un tirano con otro".

Algunos manifestantes exigieron mayores derechos para los combatientes que resultaron heridos durante la guerra civil. El manifestante Ahmed Boras acusó al CNT de hacer a un lado a los combatientes que pelearon contra Gaddafi.

"Nos parece que estas personas no son diferentes a Gadafi y sólo hablan el idioma de la fuerza", apuntó.

klm