Brasilia. Un juez de la corte suprema de Brasil anuló las condenas contra el expresidente izquierdista, Luiz Inácio Lula da Silva, por considerar incompetente al tribunal que las dictó, una medida que podría permitir al popular político presentarse a las elecciones presidenciales del próximo año.

La decisión agitó los mercados financieros y alteró los pronósticos para la carrera electoral del 2022.

Lula suma dos condenas emitidas por un tribunal de Curitiba por casos vinculados a la operación Lava Jato, que descubrió un esquema de sobornos pagados por grandes constructoras a políticos para obtener contratos en la petrolera estatal Petrobras.

En una decisión sorprendente, el juez Edson Fachin respondió a un pedido de habeas corpus presentado por la defensa de Lula en noviembre y decidió que el exmandatario de 75 años, sea juzgado nuevamente. Dijo que un tribunal de la ciudad sureña de Curitiba no tenía autoridad para juzgar a Lula por cargos de corrupción y que debe ser juzgado de nuevo en los tribunales federales de la capital, Brasilia, alegando que los casos concernidos no se limitaban a Petrobras.

El fallo, que será revisado por el pleno de la Corte Suprema, restableció los derechos políticos de Lula, abriendo la posibilidad de que compita en la carrera presidencial del 2022, cuando se espera que el presidente Jair Bolsonaro busque la reelección.

La oficina del fiscal general de Brasil dijo que apelará la decisión.

Acusaciones

Lula gobernó el país más poblado y la mayor economía de América Latina entre 2003 y 2011. Fue encarcelado y condenado en el 2018 por corrupción y lavado como beneficiario de un tríplex en Guarujá (litoral de Sao Paulo) y estuvo detenido desde abril de ese año hasta noviembre del 2019 en una celda especial en la sede de la Policía Federal de Curitiba.

La sentencia fue validada en tercera instancia y totalizaba 8 años, 20 meses y 20 días de cárcel, aunque una decisión de la corte suprema le permitió agotar todas los recursos judiciales en libertad.

Salió de la cárcel a finales del 2019, pero no pudo presentarse a las elecciones debido a sus antecedentes penales.

En el 2020 fue condenado a 17 años en segunda instancia, acusado de recibir sobornos de constructoras, relacionados con un sitio en Atibaia (Sao Paulo) a cambio de influir en la obtención de contratos en Petrobras.

Lula siempre negó las acusaciones y se considera blanco de una operación política en su contra orquestada por Sergio Moro, el juez que lideró la Lava Jato, y que en 2019 asumió el Ministerio de Justica.

El carismático exlíder sindical sigue siendo popular entre muchos de los pobres del país, que le atribuyen haber sacado a millones de personas de la pobreza.

Lula es el único de los 10 posibles candidatos para el 2022 que superó a Bolsonaro en una encuesta de la empresa de sondeos Ipec, publicada en el diario O Estado de S.Paulo la semana pasada.

El 50% de las 2,002 personas entrevistadas votaría "seguramente" o "podría" hacerlo por Lula, frente al 38% de Bolsonaro.