El ministerio de Relaciones Exteriores iraquí pidió este lunes a Estados Unidos que revise su decisión de suspender la entrada de ciudadanos iraquíes a territorio estadounidense, calificándola de "errónea".

Los diputados iraquíes habían pedido poco antes al gobierno que aplicara la reciprocidad con Estados Unidos si Washington no daba marcha atrás sobre el decreto firmado por el presidente estadounidense Donald Trump, que bloquea la entrada al país durante tres meses a ciudadanos de Irak y otros seis países.

Este decreto impide la entrada a Estados Unidos durante este periodo a los ciudadanos de Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, países cuya población es mayoritariamente musulmana.

"Consideramos indispensable que la nueva administración estadounidense reconsidere esta decisión errónea", señala el ministerio en un comunicado.

"Es una desgracia que esta decisión haya sido tomada contra un país aliado, vinculado a Estados Unidos por una asociación estratégica", agrega el ministerio.

El decreto estadounidense "coincide con las victorias obtenidas por los valientes combatientes (iraquíes) con el apoyo de la coalición internacional antiyihadista", dirigida por Washington, contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Mosul, subraya el ministerio.

Las fuerzas iraquíes lanzaron a partir del 17 de octubre una vasta ofensiva para desalojar a los yihadistas del EI de la segunda ciudad de Irak.

Este país es blanco de numerosos atentados yihadistas.

Muchos ciudadanos de los siete países concernidos por la medida de la administración Trump han sido retenidos en los aeropuertos estadounidenses a su llegada, o se les ha impedido embarcar hacia ese destino desde otros países, suscitando vivas protestas y la condena de las organizaciones de defensa de los derechos humanos.

Además, los iraquíes no apreciaron para nada las declaraciones de Trump en las que afirmaba que Estados Unidos tendría que haber robado el petróleo iraquí antes de retirar sus tropas de este país en 2011.

erp