Hong Kong. La policía de Hong Kong recurrió a tanques de agua para disparar en contra de los manifestantes que escenificaron una batalla callejera. Es la primera ocasión, en muchos meses, que usan este tipo de estrategia para dispersar a los manifestantes debido a que estos utilizaron ladrillos para lanzarlos a la policía.

La violencia regresó a las principales calles de Hong Kong este fin de semana luego de un periodo de relativa calma, marcado por grandes pero pacíficas protestas.

Se han cumplido 12 semanas de las manifestaciones y ya están teniendo un impacto significativo en el centro financiero: perjudican a las corporaciones multinacionales, inquietan profundamente a los residentes y plantean preguntas sobre cómo será la salida que dé término a los rasgos de lo que parece ser una insurrección.

Un policía disparó al menos una vez con su arma de fuego al aire para dispersar la manifestación.

“Por lo que supe, un colega acaba de disparar su arma de fuego. Un policía uniformado disparó”, dijo el oficial de policía Leung Kwok Win ante periodistas.

La policía respondió contra el lanzamiento de piedras a través de gases lacrimógenos y fuertes rachas de agua a través de tanques adquiridos en el 2018.

“Me preocupan (los disparos de agua)”, expresó un manifestante de 25 años, que habló bajo condición de anonimato, citando el temor a ser arrestado. “Y mucha gente comparte el mismo miedo”.

Tanques de agua, menos peligro

Agregó que los manifestantes que se encontraban en primera línea como él “están aprendiendo”, por lo que reaccionaron de manera “conservadora” al enfrentarse a las rachas de agua.

Grupos de derechos humanos de Hong Kong han advertido que los tanques de agua son “inherentemente peligrosos”, especialmente cuando se usan en las calles y barrios residenciales de Hong Kong, pero analistas de seguridad aseguran que los daños colaterales que producen son menores que los que generan los gases lacrimógenos.