La coalición entre el bloque conservador de la canciller alemana, Angela Merkel, y los socialdemócratas cerraron este viernes un acuerdo para un ambicioso paquete en defensa del clima, tras 18 horas de negociación y en medio de una convocatoria masiva en todo el país en defensa del planeta. El objetivo del paquete es cumplir con los compromisos de reducción de emisiones de CO2: un recorte de 55% respecto a las emisiones de 1990, en línea con lo acordado dentro de la UE.

"Ahora no somos sostenibles", reconoció la canciller alemana, Angela Merkel, al presentar este paquete de 70 medidas de cara a la cumbre de líderes convocada para el lunes próximo por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, para abordar la crisis climática. Las medidas fiscales y los incentivos a empresas suman 54,000 millones de euros. Pese a ello, el gobierno de Merkel no considera apartarse del objetivo del déficit, lo que ha sido la máxima directriz en materia de Finanzas de los sucesivos ejecutivos de la canciller.

El plan alemán se encuentra en sintonía con la jornada global de protestas para exigir acciones a favor del medio ambiente inspirada por la activista medioambiental sueca Greta Thunberg, integradas con la etiqueta #FridaysForFuture.

 

Entre las medidas que emprenderá Alemania están la puesta en marcha de un mecanismo de compraventa de derechos de emisiones para vehículos y edificios, así como la prohibición de nuevos altos hornos alimentados con petróleo o derivados. Los precios de la gasolina y el diésel aumentarán paulatinamente con un recargo que alcanzará los 10 céntimos por litro en 2026.

El anuncio del consenso surgió a media mañana, tras una larga negociación entre los tres partidos que integran la coalición —la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y el Partido Socialdemócrata (SPD)—. Los tres partidos coincidían en la voluntad de convertir la lucha climática en tarea prioritaria para lo que queda de legislatura —previsiblemente, hasta 2021.

Las diferencias entre el bloque conservador y los socialdemócratas están principalmente en cómo acometer esa lucha, ya que la CDU/CSU favorecía un plan de incentivos millonarios para animar a las empresas a invertir en economía verde, mientras que el Partido Socialdemócrata (SPD) quiere medidas vinculantes. Alemania logró cumplir los objetivos climáticos en 2010, pero ha admitido que no le será posible hacerlo con los de 2020, por lo que ahora la meta está fijada en conseguirlo hasta 2030.

La sesión negociadora entre la coalición se produce coincidiendo con la jornada de movilización general, con más de 500 manifestaciones convocadas en todo el país. La principal de ellas discurre en las inmediaciones de la emblemática Puerta de Brandeburgo de Berlín, con decenas de miles de escolares, muchos de ellos acompañados de sus padres o maestros, así como organizaciones ecologistas, sindicatos y otros colectivos.

Solo en Renania del Norte-Westafalia, el Estado más poblado del país, hay unas 90 marchas y acciones de protesta. A diferencia con lo que ocurría en anteriores marchas del Fridays for Future (#FridaysForFuture), en esta ocasión muchas escuelas optaron por dejar a sus escolares libertad para asistir o no al colegio. A la jornada de movilización general en defensa del clima se han sumado unas 1,700 empresas de todo el país, algunas de las cuales facilitarán a su personal que acudan a las marchas.

En México se calcula que por lo menos 40 organizaciones y miles de estudiantes se sumarán este viernes a la iniciativa de protestas, que incluirá la #HuelgaClimática y una marcha que se espera congregue a más de 5,000 personas.