El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que las condiciones de organización de los comicios presidenciales del 20 de mayo en Venezuela no permiten una elección “justa y libre”, al reunirse la noche del martes con una delegación de la oposición venezolana.

“Francia está dispuesta, junto a sus socios europeos, a adoptar nuevas medidas si las autoridades venezolanas no permiten que se lleven a cabo elecciones democráticas”, declaró el mandatario en esta reunión en el Elíseo.

El presidente francés se entrevistó con el diputado Julio Borges, expresidente del Parlamento venezolano; el exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma, y Carlos Vecchio, coordinador político del partido Voluntad Popular. En este encuentro expresó “su profunda preocupación respecto a la crisis política, económica y humanitaria en Venezuela”.

Macron lamentó las repetidas ofensas al Estado de Derecho y a los derechos humanos y recordó que las condiciones de organización de las elecciones presidenciales en Venezuela, el 20 de mayo, no permitían, en su estado actual, una elección justa, libre y transparente, según el comunicado publicado por el Elíseo.

El presidente francés también destacó “la preocupación de Francia frente a la degradación de la situación humanitaria en Venezuela y sus repercusiones en los países vecinos, lamentando que las autoridades venezolanas continúen rechazando cualquier ayuda internacional”.

Respuesta de Venezuela

Venezuela entregó una nota de protesta a Francia en rechazo por el encuentro que tuvo el presidente Macron con opositores venezolanos.

El viceministro para Europa, Yván Gil, entregó al embajador francés en Caracas, Romain Nadal, una nota de protesta en la que se manifestó la preocupación del gobierno por el apoyo que estarían dando altas autoridades de Francia a “grupos extremistas” venezolanos, según señala un comunicado oficial.

Caracas consideró como un “inamistoso gesto” de Macron que se reuniera con el expresidente de la Asamblea Nacional y Carlos Vecchio.

Jorge Arreaza exigió a Macron respeto y lo acusó en Twitter de violar el derecho internacional “procurando beneficios personales para su debilitada popularidad”.