Beijing.- China reafirmó hoy su reivindicación sobre las islas Senkaku, administradas por Japón, y pidió a Estados Unidos evitar la discusión sobre el tema, luego que el jefe del Pentágono mostró preocupación sobre la política de seguridad de Beijing en la región.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lu Kang, señaló que el tratado de 1960 entre Estados Unidos y Japón es "un producto de la Guerra Fría, que no debe perjudicar la soberanía territorial y los derechos legítimos de China".

"Instamos a Estados Unidos a que tomen una actitud responsable, a que dejen de hacer comentarios erróneos sobre la cuestión de la soberanía de las islas Senkaku (conocidas en China como Diaoyu) y causar inestabilidad a la situación regional", sostuvo Lu.

"La isla Diaoyu y sus islotes adyacentes han sido una parte inherente del territorio chino desde tiempos antiguos, lo cual es un hecho histórico inmutable", afirmó el portavoz, según la agencia oficial de noticias Xinhua.

En su primer viaje a Asia como secretario de Defensa, James Mattis, declaró en Tokio que el gobierno del presidente Donald Trump se mantendrá con la postura de que el tratado de seguridad entre Estados Unidos y Japón se aplica a la defensa de la administración de las islas.

Las islas que se encuentran entre Taiwán y Okinawa estaban bajo administración estadunidense desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta su regreso a Japón en 1972.

China cita registros históricos de su reclamo, pero la decisión de Japón de nacionalizar varias de las islas en 2012 provocó que el gobierno enviara barcos y aviones al área que les rodeaba como un desafío al control japonés.

"He dejado claro que nuestra política de larga data sobre las islas Senkaku. Estados Unidos seguirá reconociendo la administración japonesa de las islas", señaló Mattis, quien añadió: "Y, como tal, el artículo 5 del Tratado de Seguridad entre Estados Unidos y Japón se aplica .

El artículo 5 del tratado citado obliga a Estados Unidos defender a Japón o los territorios que administra contra cualquier ataque.

El gobierno chino expresó su molestia por las declaraciones de Mattis en Corea del Sur sobre desplegar un sistema de defensa antimisiles estadunidense este año, a lo que Rusia también reaccionó.

Beijing se opone al sistema porque su poderoso radar le permitiría penetrar profundamente en el noreste de China, posiblemente permitiéndole observar los movimientos militares chinos.

En una conferencia de prensa el viernes, Lu dijo que la "firme oposición de China al despliegue ... permanece sin cambios y no cambiará".

El despliegue "pondrá en peligro la seguridad y los intereses estratégicos de los países de la región, incluida China, y socavará el equilibrio estratégico en la región", dijo Lu.