Pekín. Barcos patrulla chinos han agobiado a la Guardia Costera japonesa muchas veces a la semana durante más de un mes en una respuesta inusualmente implacable a su última disputa marítima.

Cuatro navíos chinos se acercan regularmente a los buques japoneses. Lanzan anuncios luminosos en japonés para presionar el argumento de Pekín de que tiene derechos ancestrales a un conjunto de pequeñas islas en el Mar Oriental de China, ahora controlado por Tokio.

China asegura que sus barcos han perseguido a los japoneses por lo menos una vez, pese a que Japón niega que cualquiera de sus buques haya huido.

La enorme alza en los incidentes ha llevado a ambos lados a una peligrosa cercanía, lo que refleja una campaña de Pekín por desgastar la firmeza japonesa con maniobras de bajo nivel, no militares que también aumentan el riesgo de un choque.

Aunque China tiene un arsenal formidable, todavía no despliega sus recursos militares en tales encuentros. En su lugar, Pekín ha enviado buques de las agencias marítimas gubernamentales -de los cuales sólo uno está armado- para mantener a raya los disparos.

China afirma que los barcos de su servicio de vigilancia marítima no hacen más que defender la soberanía china y protestan contra el control ilegal japonés sobre las islas deshabitadas, conocidas como Senkaku en Japón y Diaoyu en China.