Nueva York. JUECES DE la Corte Criminal Internacional (ICC, por su sigla en inglés) expidieron órdenes de arresto contra el líder libio Muammar Gaddafi, su hijo y un alto funcionario de inteligencia, decretando que deben ser sometidos a juicio por crímenes contra la humanidad en relación con la violenta represión de su gobierno contra manifestantes civiles este año.

Un panel pre-juicio integrado por tres jueces determinó que el fiscal especial de la ICC, Luis Moreno Ocampo, había establecido motivos razonables para acusar a Gaddafi, su hijo Saif al-Islam Gaddafi, y Abdullah al-Senussi, comandante de la inteligencia militar, del asesinato y persecución de cientos de civiles libios desde que el gobierno empezó a reprimir a las protestas públicas en 15 de febrero.

Al anunciar la decisión, la jueza Sanji Mmasenono Monageng aseveró que existía suficiente evidencia para creer que los tres líderes libios han cometido los presuntos crímenes de los que el fiscal les acusa y que su arresto parece necesario para garantizar que comparezcan ante la ICC y así evitar que sigan cometiendo crímenes contra la población civil de Libia. La jueza aclaró que el Secretario de la Corte buscará la cooperación de Libia y otros gobiernos para asegurar el arresto de los inculpados. Gaddafi ha reiterado que no reconoce la autoridad de la ICC y resulta altamente improbable que su propio gobierno lo entregaría a él o a cualquier integrante de su círculo cercano.

La decisión de inculpar directamente al líder libio ha generado un debate entre académicos, mandos militares y funcionarios de gobierno sobre el papel de un juicio políticamente sensible en medio de un conflicto armado.

Algunos funcionarios temen que complicaría la pretensión de derrocar a Gaddafi, mientras otros afirman que enviaría un poderoso mensaje a otros dictadores para que se abstengan de usar fuerza letal contra sus propias poblaciones.

Aunque era ampliamente esperada, la decisión aumenta la presión internacional para que Gaddafi ceda el poder.

Docenas de asesores y diplomáticos de primer nivel de Gaddafi han renunciado al gobierno desde que la OTAN inició su campaña aérea para proteger a la población civil y obligar la renuncia del líder.