Londres. Tras varias jornadas maratonianas de negociaciones, Londres y Bruselas llegaron a un acuerdo para que Reino Unido deje la Unión Europea de forma amistosa, el escenario menos traumático de cuantos se barajaban tras la decisión de los británicos de dejar el club europeo. 

Ahora, la atención está en Westminster (Parlamento británico), donde el sábado someterán a votación el acuerdo.

En una comparecencia conjunta antes del consejo de jefes de gobierno de la UE que se celebró ayer en Bruselas, Jean-Claude Juncker y Boris Johnson avisaron que no habrá más prórrogas a la fecha del Brexit, lo que mete presión a los diputados de Westminster para darle el visto bueno. Si no lo hacen así, se correrá el riesgo de una ruptura caótica, y la única alternativa para los parlamentarios será revocar del todo la solicitud de abandonar la UE.

“En ningún caso habrá otra prolongación”, dijo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. “Hemos concluido un acuerdo y no hay razones para otro retraso; tiene que ser hecho ahora”.

El primer ministro Johnson, por su parte, reclamó a sus “colegas del Parlamento” para que “sellen ahora el Brexit con este excelente acuerdo”, lo que permitirá al país centrarse en otras prioridades, como mejorar los servicios públicos.

¿Nueva prórroga?

La dificultad de una prórroga puede disuadir a algunos parlamentarios proeuropeos, especialmente laboristas, que ahora se plantean votar contra el acuerdo como fórmula para forzar un referéndum, algo que exigiría una nueva extensión del proceso.

También puede convencer a algunos euroescépticos conservadores, que aunque podrían preferir una ruptura más brusca no querrán arriesgarse a una revocación del Brexit si tumban el acuerdo, algo que de momento sólo defienden los liberal-demócratas.

Con el apoyo de euroescépticos y proeuropeos moderados, Johnson podría compensar la aparente oposición de los 10 diputados del Partido Unionista Democrático, que han manifestado su rechazo al tratado por trazar una clara separación entre el mercado norirlandés y el del resto de Reino Unido.