Antes de que Mitt Romney se retirara de Bain Capital, la empresa sumamente rentable de inversión que fundó, se aseguró de bloquear sus ganancias, tanto logradas como las venideras.

Y lo hizo, en parte, en la misma manera que los otros millones de estadounidenses lo hacen, con las ventajas fiscales de una cuenta de retiro individual. Pero él fue capaz de turboinyectar el impacto de esas ventajas y otros beneficios impositivos en su paquete de indemnización de Bain de una forma que pocos, salvo los super ricos del país, no podrían aspirar a hacerlo.

Como resultado, su cuenta de retiro individual podría valer hasta 87 millones de dólares, de acuerdo con sus estimaciones, y puede aumentar sus ingresos provenientes de las ventajas impositivas de Bain una década después de que dejó la firma.

El candidato presidencial republicano ha sido escrupuloso acerca del cumplimiento del código tributario, afirmó la vocera de la campaña de Romney, Michele Davis. Su ingreso fue declarado y sometido al pago de impuestos en el pleno cumplimiento de la ley de Estados Unidos y ha pagado 100% de lo que ha debido .

Añadió que los valores financieros de Romney y su esposa, Ann, son administrados por un fideicomiso ciego que los Romney no controlan.

Antiguos compañeros de Romney comentaron que su paquete de jubilación es una gratificación bien justificada.